La Rioja

El independentismo se encomienda a sus 'mártires' para agitar el proceso

Artur Mas intervino ayer en un acto de homenaje a los investigados por el 9-N, en Arenys de Munt. :: Alejandro García / EFE
Artur Mas intervino ayer en un acto de homenaje a los investigados por el 9-N, en Arenys de Munt. :: Alejandro García / EFE
  • Artur Mas afirma que ningún tribunal detendrá la república catalana y reivindica la desobediencia al Constitucional

El independentismo ha abierto un nuevo frente en la calle. Una campaña de apoyo a sus líderes imputados por «causas políticas», con la que trata de mantener viva la llama de la movilización de cara en las elecciones autonómicas del verano que viene, en las que el proceso hacia la secesión se jugará el ser o no ser.

Hasta la fecha, no han podido acelerar todo lo que desearían, a pesar de tener una mayoría absoluta parlamentaria, pues admiten veladamente que no cuentan con el apoyo de más de la mitad de la población para ejecutar la «desconexión». Si el independentismo obtiene más del 50% de los votos en las elecciones constituyentes de dentro de un año, en este caso sí se sentirá legitimado para pulsar el botón de la ruptura. Y el soberanismo cree que puede ampliar esa mayoría social si los dirigentes investigados por su actuación en el 9-N, como Artur Mas, Joana Ortega, Irene Rigau y Francesc Homs, acaban condenados, o Carme Forcadell u otros miembros de la mesa de la Cámara catalana son inhabilitados por desoír resoluciones del Constitucional.

Todos ellos podrían convertirse en 'mártires' y están llamados a jugar un papel movilizador y aglutinador del movimiento soberanista en los próximos meses. El propio Homs tiene asumido este rol y veinticuatro horas antes de declarar en el Supremo, en calidad de imputado por haber desobedecido presuntamente al Constitucional por haber continuado con la organización del simulacro de consulta del 9-N, aseguró que comparecerá «en nombre de un país, representando la voluntad insobornable de la libertad de Cataluña».

El diputado en el Congreso y Artur Mas, principal responsable del 9-N, fueron homenajeados este domingo como héroes. Fue en Arenys de Munt (Barcelona), donde celebraban el séptimo aniversario de la primera consulta popular sobre la independencia, la que tuvo lugar en la pequeña localidad del Maresme, a nivel local, pero que encendió la mecha de los referendos por toda Cataluña.

El secesionismo necesita estímulos continuos para avivar el proceso y cree haber encontrado en las causas judiciales contra sus dirigentes el argumento con el que justificar la apuesta rupturista: Cataluña quiere salir de un Estado que es antidemocrático, que no deja votar en referéndum y persigue penalmente a los que luchan por la libertad de un pueblo, según reza el ideario secesionista.

La Diada marcó el primer acto de apoyo a los 'mártires'. «Presidenta, no te fallaremos, estamos contigo», le dijeron la ANC y Ómnium a Carme Forcadell, que podría ser inhabilitada, lo que provocaría grandes movilizaciones, de varios días, según ha vaticinado Josep Lluís Carod Rovira, o incluso «huelgas generales», según Anna Gabriel, de la CUP.

Concentración en Madrid

El independentismo no va a desperdiciar ninguna oportunidad de exhibir músculo. Y este lunes, en Madrid, ante el Supremo, se producirá la mayor concentración de dirigentes soberanistas nunca antes vista en la capital de España. Han anunciado su presencia, para arropar a Homs: los convergentes Artur Mas, Neus Munté, Meritxel Borràs, Santi Vila, Parta Pascal y Jordi Turull; los republicanos Joan Tardà y Santi Vidal; y los dirigentes de la ANC y Ómnium, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart. Una imagen inédita, que busca reivindicar el derecho a decidir y avisa al Estado que el soberanismo no teme a los tribunales.

Esta es la idea que el expresidente de la Generalitat quiso trasladar en el acto en el que fue homenajeado junto a Francesc Homs. Artur Mas fue claro y advirtió al resto de España de que ningún tribunal conseguirá detener el proceso. El líder nacionalista, que está a un paso de ser juzgado por el 9-N, afirmó que volvería a desobedecer al Constitucional «tantas veces como fuera necesario».

Mas está convencido de que no cometió ningún delito y que el 9-N se limitó a «obedecer al pueblo de Cataluña», lo que a su juicio no puede estar perseguido penalmente. Lamentó además que el Gobierno central no haya «movido ni un dedo» tras las movilizaciones independentistas que se han sucedido en Cataluña desde 2012. En los próximos meses, además, difícilmente lo hará, ya que el desafío catalán ha cogido al Ejecutivo central en funciones. El independentismo catalán (ERC y el PDC) se ofrece para desencallar la investidura española y apoyaría a un gobierno alternativo al PP, pero siempre poniendo como condición la celebración de un referéndum, que los socialistas no pueden ni quieren contemplar.