La Rioja

Susana Díaz atiende ayer a los medios de comunicación en Sevilla. :: julio muñoz / efe
Susana Díaz atiende ayer a los medios de comunicación en Sevilla. :: julio muñoz / efe

El PSOE mantiene las espadas en alto a la espera de las vascas y gallegas

  • Susana Díaz asegura que no volverá a hablar hasta el Comité Federal posterior al 25-S y el sector oficialista reclama «lealtad»

Madrid. Las espadas están, de nuevo, en alto. Una vez lanzado el aviso de que no cejarán en la batalla por derribar a Pedro Sánchez, los críticos han vuelto a la calma. La presidenta de Andalucía, Susana Díaz, se llamó ayer andanas y afirmó que no sabe nada de un plan para aumentar la presión sobre el secretario general del PSOE con el ánimo de forzar su salida tras las elecciones del próximo día 25 en el País Vasco y Galicia. Y, a la vez, avisó de que hablará sobre la situación política pero ya en el órgano correspondiente, el Comité Federal que, salvo sorpresa, se convocará a la vuelta de los comicios.

El ex vicesecretario general, José Blanco, siempre tuvo una máxima, «las estrategias se desarrollan, no se cuentan». En esta ocasión, algunos componentes de la oposición interna al secretario general no ha sido tan cautos y se han apresurado a dejar claro que la campaña de apoyo a «la libertad de expresión» de Guillermo Fernández Vara -que esta semana activó la propia Díaz y a la que se sumaron barones y exdirigentes de peso- era, en realidad, como ya sabían en Ferraz, el anuncio de la tormenta que están dispuestos a desatar si las cosas no salen bien en las elecciones vascas y gallegas.

El caso es que muchos de quienes ven a Sánchez como una lacra para la formación admiten que no hay una estrategia en firme, confiesan que probablemente no hay forma estatutaria de forzar nada porque es muy discutible que tengan mayoría en la ejecutiva del partido (la dimisión de la mitad más uno obligaría a convocar un congreso) o en el propio Comité y ponen en duda que este sea el momento adecuado para un desembarco de la presidenta de Andalucía en Madrid. Pero los tambores repiquetean. Y los cruces soterrados de reproches entre unos y otros, también.

Replicas 'sanchistas'

«Lo que me llama la atención -reprochó la candidata del PSE a lehendakari, Idoia Mendia, en Radio Popular- es que haya compañeros que, cuando tuvieron la ocasión de opinar en el Comité Federal y votar cuál era la posición del PSOE en la investidura, hicieron un discurso y, pudiendo haber pedido la abstención, sin embargo, pidieron el voto 'no' al PP, con Rajoy y sin Rajoy». En las redes, los 'sanchistas' replicaron durante todo el día a la afirmación de la secretaria general de los andaluces de que con 85 diputados no se puede gobernar con menciones a todos los presidentes autonómicos socialistas que se mantienen en una minoría precaria, especialmente, el aragonés Javiér Lambán y el asturiano Javier Fernández, ambos del sector crítico.

El murciano Rafael González Tovar, también más próximo a la línea oficial, salió en defensa de Sánchez y defendió que ha tenido una «actitud impecable» hacia las decisiones internas del partido. «El PSOE tiene una voz y esa voz es la del Comité Federal que se ha pronunciado en dos ocasiones con la misma resolución -recordó-; no se puede apoyar a un presidente que está rodeado de corrupción ni a un partido que es incapaz de regenerarse».

Incluso el expresidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, dio un capón a su sucesor. «Nosotros -dijo recordando los tiempos de Felipe González- éramos tres presidentes autonómicos (José Bono, Manuel Chaves y él) y nos reuníamos para hacer frente al gobierno de Aznar. Hoy tenemos siete. Si se reunieran los siete e hicieran frente a Mariano Rajoy, recibirían la llamada de teléfono del secretario general y el aplauso unánime -dijo- de los militantes socialistas».