La Rioja

El independentismo catalán se lanza a la calle contra el juicio por la consulta del 9-N

  • Reclama a la Fiscalía que aún está a tiempo de retirar la querella y evitar el choque de trenes entre Cataluña y España

barcelona. Un día después de que el Tribunal Superior Justicia de Cataluña diera casi por hecho que Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau serán juzgados por un delito de desobediencia por la celebración de la consulta del 9-N y tres días antes de que Francesc Homs acuda a declarar como imputado en el Supremo por la misma causa, la plana mayor del independentismo se concentró ayer para respaldar a sus dirigentes imputados. Y se dejó ver en sintonía con Ada Colau y En Comú Podem para avisar al Estado que la movilización será permanente, mientras siga la «judicialización de la política catalana». De hecho, el exvicepresidente de la Generalitat, Josep Lluís Carod Rovira, ha vaticinado que en los próximos meses se producirán en Cataluña manifestaciones no como las de la Diada, de un día, sino concentraciones más largas, de cuatro o cinco días, con sus noches incluidas.

«No renunciaremos al derecho de autodeterminación» fue el mensaje que lanzaron algunos de los más destacados líderes del independentismo, como Carme Forcadell, presidenta de la Cámara catalana; Jordi Sánchez, de la ANC; Jordi Cuixart, Ómnium; Jordi Turull, Convergència; y Anna Simó, Esquerra, reunidos ayer frente a las puertas del tribunal superior. «Las urnas no se imputan» o «todos somos 9-N» son algunos de los lemas que la ANC y Ómnium utilizarán para mantener vivo el pulso de la calle y abrir un nuevo frente: la movilización para defender a algunos dirigentes, que pueden convertirse en mártires, si son condenados e inhabilitados. Entre ellos, Mas, que está cerca de ir a juicio, o Forcadell, que está en la diana del Gobierno central, si continúa desoyendo resoluciones del Constitucional, aunque el Ejecutivo central precisó este viernes que descarta de momento activar la vía penal.

Siete días después de la Diada y dos semanas antes de la cuestión de confianza del presidente de la Generalitat, el independentismo ha organizado este fin de semana una seria de movilizaciones que buscan que la llama de la calle no se apague, y envían el aviso al Gobierno central de que el proceso no se detendrá en los tribunales.

Juicios políticos

Las causas judiciales, como la del 9-N, son utilizadas por el independentismo para presentar a España como un Estado antidemocrático y opresor, donde aún se persigue a las personas por las ideas y se realizan, a su entender, juicios políticos, extremo desmentido de manera categórica por el Tribunal Superior, que señaló que no hay ninguna causa, por noble que sea, que justifique saltarse la ley. La campaña de desprestigio de España puesta en marcha por el independentismo no tiene otro objetivo que estirar la cuerda, cerrar filas, cargarse de razones para justificar el desafío y aumentar la base social que apoye la secesión.

El soberanismo presenta además el 9-N como un ataque contra el pueblo catalán. «Si atacan a cualquier representante de las instituciones catalanas es un ataque a las instituciones y a todo el pueblo de Cataluña», afirmó Jordi Cuixart, presidente de Ómnium.

El independentismo, que realizará el lunes todo un desembarco en Madrid para arropar a Homs -le acompañarán Mas, Munté, Pascal, Turull, Tardà y las entidades civiles- empleará además las concentraciones de este fin de semana -la de este ayer; la del Parlamento catalán, hoy; y la de Arenys de Munt, mañana- para lanzar una última llamada a los poderes del Estado y emplazarles a negociar para que no se produzca el choque de trenes. El presidente de la ANC reclamó al Gobierno central que inste a la Fiscalía a retirar la querella del 9-N, pues a su juicio aún se está a tiempo de evitar escenarios de confrontación.