La Rioja

Ana Pastor, ayer, junto a Alicia Sánchez Camacho en el Congreso. :: kiko huesca / efe
Ana Pastor, ayer, junto a Alicia Sánchez Camacho en el Congreso. :: kiko huesca / efe

El PSOE promueve la reprobación de Ana Pastor por no convocar el pleno del 'caso Soria'

  • De Guindos comparece hoy ante la comisión de Economía del Congreso gracias a los votos de PP y Ciudadanos

El Congreso ha reprobado a ministros y altos cargos, pero nunca a su presidente. El PSOE pretende que Ana Pastor sea la primera responsable de la Cámara baja censurada por sus diputados por negarse a convocar el pleno para que el Gobierno explique la candidatura del exministro José Manuel Soria a un alto cargo del Banco Mundial.

El caso del extitular de Industria es la excusa detrás de la cual subyace un serio enfrentamiento institucional entre el Ejecutivo y el Legislativo por el control del segundo sobre el primero. Un conflicto de atribuciones que está en manos del Tribunal Constitucional desde la legislatura pasada, pero que la corte no tiene previsto abordar hasta octubre. Mientras existe ese limbo jurídico, el Gobierno, amparado en un informe de la Abogacía del Estado, se niega a ser controlado por la Cámara baja porque al estar en funciones no goza de su confianza. La mayoría del Congreso, con otro informe de los servicios jurídicos de la Cámara, sostiene en cambio que la función constitucional del control parlamentario es independiente de la situación del Ejecutivo.

La Junta de Portavoces de la Cámara aprobó la semana pasada, con el voto en contra del PP, que se convocara un pleno urgente para que el Gobierno explique las razones que tuvo para avalar la candidatura de Soria a una de las direcciones ejecutivas del Banco Mundial. Pero Pastor se negó a obedecer el mandato y volvió a negarse ayer en la reunión de la Mesa del Congreso con el argumento de que aún no ha recibido el escrito gubernamental que dé luz verde o roja a la comparecencia del responsable de Economía, Luis de Guindos.

La Moncloa, según adelantó la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, no se va a desdecir del criterio que defendió la legislatura pasada para negarse a que los ministros en funciones se vean sometidos al control parlamentario. Por tanto ese escrito, cuando llegue al edificio de la carrera de San Jerónimo, ratificará la negativa a que De Guindos dé explicaciones ante el pleno del Congreso, un debate en el que el Gobierno se vería censurado por la mayoría opositora. Mariano Rajoy, por coherencia con lo defendido hasta ahora y porque no quiere pasar por ese mal trago en plena campaña para las elecciones en el País Vasco y Galicia, no va a dar su brazo a torcer, aseguran en el PP.

De Guindos, como pretendió desde el primer momento el Gobierno, acudirá hoy a la comisión de Economía para explicar, entre otros asuntos, la candidatura de Soria. La decisión fue adoptada con los votos a favor del PP y Ciudadanos que tienen la mayoría.

Mayoría absoluta

El PSOE, sin embargo, no va desistir de la reprobación de la presidenta de la Cámara. El problema que tiene Rajoy y su partido, en palabras del portavoz parlamentario socialista, Antonio Hernando, es que «no les entra en la cabeza que han perdido la mayoría absoluta», y ahora «no pueden hacer lo que les dé la gana», como hicieron, a su juicio, entre 2011 y 2015 al abrigo de su amplia mayoría en las dos cámaras legislativas. El representante del PSOE afeó a Pastor que actúe como «delegada del Gobierno de Rajoy en el Congreso» en vez de tener la imparcialidad que se le supone a la tercera autoridad del país y máximo representante del Poder Legislativo.

La idea de reprobar a la presidenta, para la que los socialistas deben impulsar una iniciativa que será votada en el pleno, fue respaldada de inmediato por Podemos, cuya diputada y secretaria primera de la Mesa del Congreso, Gloria Elizo, subrayó que es «la primera vez» que la máxima autoridad de la Cámara ignora con «vericuetos reglamentarios» las resoluciones de la Junta de Portavoces. No así Ciudadanos. El vicesecretario general de ese partido, José Manuel Villegas, no ve necesaria una medida tan drástica aunque consideró injustificable que Pastor no convoque el pleno acordado por la Junta de Portavoces, ahí sí con el voto a favor de Ciudadanos.

El PP teme que si Pastor convoca ese pleno la imagen que va a quedar es la de un hemiciclo con los escaños de la oposición llenos y las sillas vacías del Gobierno y del grupo popular. Pero la presidenta del Congreso está en la tesis, según fuentes parlamentarias, de que si el Gobierno no autoriza la comparecencia en pleno de su ministro de Economía, ella no va a convocar la sesión. La reprobación no tendría efectos políticos para Pastor, pero sería un baldón para su labor no contar con la confianza de la mayoría de los diputados a las primeras de cambio de la legislatura.