La Rioja

Sánchez promete cumplir su compromiso de poner fin al Gobierno de Rajoy

Pedro Sánchez aplaude en un acto en Vitoria junto a la candidata socialista Idoia Mendia. :: Adrián Ruiz de Hierro / efe
Pedro Sánchez aplaude en un acto en Vitoria junto a la candidata socialista Idoia Mendia. :: Adrián Ruiz de Hierro / efe
  • Los líderes de las principales fuerzas políticas acentúan su inmovilismo en el inicio de las campañas en Galicia y País Vasco

Dos días de campaña en País Vasco y Galicia han bastado para confirmar que al menos hasta el próximo 26 de septiembre, el día posterior a las elecciones, ninguno de los grandes partidos dará un mínimo paso en busca de una salida al bloqueo institucional. PP, PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos se juegan mucho en estos comicios y ninguno de ellos quiere dar muestras de debilidad que puedan afectarle en las urnas.

El sábado, Mariano Rajoy dejó claro que no se plantea dejar paso a un candidato alternativo del Partido Popular. Según zanjó en un multitudinario mitin en Pontevedra, «en tiempos de dificultades, los buenos se tienen que quedar y los que se tienen que ir son los malos». Ayer, Pedro Sánchez contraatacó en Vitoria y se reafirmó en que, con él al frente, el PSOE jamás facilitará un nuevo ejecutivo del líder del PP. Sánchez se comprometió a «mantener hasta el final la palabra dada de poner fin al Gobierno de Rajoy».

El líder de los socialistas también insistió en una estrategia que ya puso en práctica el pasado viernes. Desde el PP, Unidos Podemos y Ciudadanos se coincide en señalarle como el responsable de la parálisis política, ya sea por negarse a sentarse a negociar con los populares o con las fuerzas progresistas. Sánchez, sin embargo, apunta al veto mutuo entre Pablo Iglesias y Albert Rivera como el único escollo para la formación de un Gobierno que regenere las instituciones. «Con sus vetos están imposibilitando el cambio político que dijeron que iban a liderar», criticó en la capital del País Vasco.

Unidos Podemos y Ciudadanos tampoco se mueven un milímetro de sus posiciones. El sábado en Baracaldo, Iglesias insistió que el entendimiento de su partido con el de Rivera es imposible. «¿Ustedes creen que es serio plantear a la ciudadanía que se puede llegar a un acuerdo del PSOE con Unidos Podemos y Ciudadanos cuando acaban de votar la investidura del PP? ¿Ustedes se creen que la gente es idiota?», cuestionó. Así las cosas, el partido morado sólo está dispuesto a formar un núcleo de 156 diputados -los 67 suyos, los 85 del PSOE y los 4 de Compromís- para después buscar la abstención de Ciudadanos o el apoyo del PNV y los independentistas catalanes.

Por último, Rivera se mantiene fiel a su apuesta por servir de nexo de unión entre socialistas y populares. Ayer, desde Vigo, volvió a reclamar al PSOE que se abra a negociar con el PP, tanto en Galicia como a nivel nacional. También dejó claro que si tiene la llave de Gobierno en esta comunidad autónoma, nunca permitirá un Gobierno en el que participe En Marea. Aunque Rivera aseguró que no dará «un cheque en blanco» a Alberto Núñez Feijóo, todo apunta que de ser necesario le brindará su apoyo como ha hecho con Rajoy.