La Rioja

La oportunidad para resurgir

Pedro Sánchez y Pilar Zabala, en Baracaldo. :: M. Toña / efe
Pedro Sánchez y Pilar Zabala, en Baracaldo. :: M. Toña / efe
  • La formación aspira a mantenerse como partido más votado en Euskadi y a que En Marea se alce como primera fuerza de la izquierda

Dos meses y medio después de la decepción de las generales Podemos tiene en las elecciones autonómicas de Galicia y País vasco la oportunidad de recuperar una moral de victoria que parece haber perdido en los últimos tiempos. Un primer éxito en estos comicios sería superar a los socialistas en ambas comunidades, algo que a tener de las encuestas tienen al alcance de las manos. La primacía dentro de la izquierda en estos dos territorios indicaría que Podemos ha dejado atrás la etiqueta de emergente y que ha llegado a a política española para quedarse. Esto tendría aún más impacto si, como vaticinan también los sondeos, Ciudadanos pincha en ambos lugares.

En Euskadi el mensaje de Podemos es el de ganar las elecciones. El optimismo se basa en los resultados de las pasadas elecciones generales, en las fue la fuerza más votada. También en el tirón de su candidata. Podemos, que se presenta en esta comunidad junto a Izquierda Unida, ha apostado como número uno por Pilar Zabala, activista a favor de la paz en el País Vasco y hermana del miembro de ETA asesinado por los Gal José Ignacio Zabala. El perfil transversal de la candidata a lehendakari le permite aspirar a pescar votos tanto en los caladeros de la izquierda abertzale como del PSE. No obstante, la euforia de Podemos en Euskadi contrasta con los resultados del CIS. Según la encuesta publicada el pasado jueves, la formación morada no solo dejará de ser la fuerza más votada en beneficio del PNV, sino que además será relegada a la tercera posición al ser superada por EH Bildu.

Lo que no ha explicado la formación liderada por Pablo Iglesias es si estaría dispuesta a pactar con EH Bildu para formar gobierno, una decisión que tendría gran repercusión a nivel nacional.

En Galicia, Podemos también aspira a gobernar, aunque en este caso sea diluido en la marca En Marea. El partido morado intentó hasta el último minuto que sus siglas estuvieran en las papeletas electorales. Al final, sin embargo, tuvo que desistir ante la negativa de sus socios gallegos, empeñados en mantener una identidad propia. Un buen resultado en esta comunidad fortalecería la estrategia de las confluencias llevada a cabo por Iglesias. Uno malo, por contra, las pondría en tela de juicio y amenazaría con dar alas a aquellos sectores de la izquierda gallega que recelan de la alianza con Podemos, pese a los éxitos cosechados en ayuntamientos de la impotancia de La Coruña, Santiago de Compostela o Ferrol.

El barómetro del CIS del pasado jueves apuntó una cerrada lucha con los socialistas por la segunda posición que, en caso de que Alberto Núñez Feijóo no logre la mayoría absoluta, significaría la llave a la Presidencia de la Xunta. Aunque el sondeo colocó a En Marea ligeramente por delante y el PSdeG está sumido en una más de sus luchas internas, Podemos y sus socios aún tienen muy presente que, pese a ser la primera fuerza de la izquierda en las generales de diciembre, fueron superados por los socialistas en las de junio.