La Rioja

Iglesias y Errejón se desafían de nuevo por el control territorial de Podemos

Madrid. La tregua pactada en abril entre los sectores afines a Pablo Iglesias e Íñigo Errejón se encuentra a punto de saltar por los aires. El detonante es el control de la organización en la Comunidad de Madrid. La caída de una dirección regional y el anticipo de las primarias para elegir una nueva no es algo nuevo en Podemos. Ya ocurrió en Cataluña, País Vasco o Galicia. No obstante, esta vez las corrientes lideradas por las dos máximas figuras de la formación están dispuesta a plantar batalla con tal de imponerse en una comunidad clave. Aunque ello tenga consecuencias nacionales.

Luis Alegre, secretario general en Madrid y estrecho colaborador de Iglesias, anunció el adelanto de las primarias el martes y tan sólo un día después el sector afín a Errejón anunció una candidatura encabezada por la portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, y la diputada Tania Sánchez. Cuestionado ayer sobre este movimiento, Iglesias vaticinó que en el futuro «habrá propuestas mucho mejores». La apuesta del sector 'pablista' en Madrid es el senador Ramón Espinar, un dirigente cuya influencia en el partido se ha multiplicado en los últimos meses. Tanto que en la fallida sesión de investidura de Mariano Rajoy se sentó en la primera fila de la bancada del grupo de Unidos Podemos junto a Iglesias, Errejón e Irene Montero.

Neutralidad

Pese a sus declaraciones «explícitas», como él mismo las definió, Iglesias insistió en que su deber como secretario general es mantener la neutralidad en el proceso, algo que, sin embargo, no hizo en otras ocasiones, como cuando apoyó de forma pública a la rival de Pablo Echenique en las primarias por el liderazgo del partido en Aragón. Es precisamente Echenique el que desde su llegada a la Secretaría de Organización en abril ha prohibido a la dirección nacional inmiscuirse en los procesos regionales. En base a esas instrucciones, Errejón trató ayer de marcar distancias con las primarias en Madrid y quitar hierro a la pelea por el control de esta comunidad. «Eso no son guerras, no son desafíos, no son crisis. Son procesos democráticos de debate abiertos y nos enorgullecemos de tenerlos y la palabra le corresponde a los madrileños», afirmó.