La Rioja

El político que dimitió dos veces

El político que dimitió dos veces

  • Soria dejó la cartera de Industria por mentir y renuncia al alto cargo en el Banco Mundial por inoportunidad

José Manuel Soria puede presumir de una medalla que pocos pueden colgarse, la de haber dimitido dos veces. Hay quien llega a biministro, él a bidimisionario. Las renuncias al cargo no son moneda corriente en la política española, y su gesto por tanto tiene valor doble. Dejó de ser ministro de Industria en abril pasado por mentir, y ser cazado, sobre sus empresas en paraísos fiscales citadas en los 'papeles de Panamá', y ahora ha retirado su candidatura a director ejecutivo del Banco Mundial en representación de España en vista del alboroto que se ha montado, malas caras en el Gobierno y el PP incluidas, por el aval oficial a su postulación solo cuatro meses después del primer mutis por el foro.

Tanto en un caso como en otro se siente un incomprendido, pero en ambos ha dado el paso para no dañar a su amigo Mariano Rajoy. Agradeció hasta el infinito la presencia del presidente en la cena de despedida que le ofrecieron sus compañeros ministros del G-8 tras la salida de Industria. Rajoy nunca había acudido a esos ágapes por deferencia a su vicepresidenta. Soraya Sáenz de Santamaría, más bien la antipatía hacia ella, es parte de la argamasa que compacta ese grupo. Soria recuerda el gesto que el jefe no ha tenido con otros dimisionarios, como tampoco olvida los «hagas lo que hagas te voy a respaldar; lo que hagas estará bien» que, según su versión, le dijo el presidente en plena crisis panameña.

Como es de bien nacidos ser agradecidos, el político canario tampoco ha dudado en envainarse sus méritos para ser uno de los directores ejecutivos, y decir adiós a los 225.000 euros al año largos libres de impuestos y otras prebendas que comporta el cargo. Pero la decisión, además de aplacar la zapatiesta local, también mira a Washington porque la entidad surgida de los acuerdos de Bretton Woods somete a un examen de idoneidad a los que aspiran a entrar en la alta dirección del banco. Un test para el que la polémica en España no era la mejor carta de presentación.

Estilo Rajoy

La segunda dimisión pone de manifiesto además que el estilo Rajoy se mantiene incólume. Si cuando era presidente de la Diputación de Pontevedra invitaba a comer a los alcaldes de su partido que no iban a repetir en las listas electorales para mitigar el disgusto con un buen almuerzo, ahora abrasa con gestos de cariño y palabras comprensivas al ministro en problemas, así lo hizo también con Ana Mato, hasta que dimite sin necesidad de que la destitución llegue firmada desde la Moncloa.

Pero la salida a su vez ha permitido constatar que las filias y fobias siguen vivas en el Gobierno. La defensa del exministro y ya excandidato al Banco Mundial ha corrido a cargo de Rajoy y los colegas del G-8, José Manuel García Margallo o Rafael Catalá, pero no de la vicepresidenta. Sáenz de Santamaría, que cuando fue preguntada el día en que se conoció la candidatura dijo que ni idea, que no era asunto suyo. Hasta la secretaria general del PP se quejó del escaso entusiasmo de Sáenz de Santamaría en la defensa de su excompañero de fatigas.

Soria deja atrás esas miserias con un nuevo rasgo de fidelidad hacia Rajoy, y nadie puede descartar que así como poco antes del verano el presidente y Luis de Guindos endulzaran la amargura del momento con una oferta de salida profesional en el Banco Mundial, ahora no ocurra lo mismo en otro registro laboral. Puede que los estudios que ha cursado en la Universidad de Harvard con la convicción, porque así se lo habían prometido, de que la candidatura era suya, le sirvan más adelante. En alguna entrevista ha dicho que ve su futuro profesional lejos de España. No es de extrañar.