La Rioja

Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados. :: emilio naranjo / efe
Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados. :: emilio naranjo / efe

Iglesias espera que suene el teléfono

  • El líder de Podemos acoge con escepticismo la oferta del socialista Sánchez pero aguarda a que tome la iniciativa

El líder de Podemos aguarda a que en la pantalla de su móvil aparezca el nombre de Pedro Sánchez. El secretario general del PSOE anunció que esta semana llamaría a Pablo Iglesias, así como al presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, para sondear las posibilidades de llegar un acuerdo entre las tres fuerzas que permita formar una mayoría parlamentaria alternativa a la de Rajoy. Pero Iglesias, al igual que Rivera, desconfía de las verdaderas intenciones del dirigente socialista.

El secretario general de Podemos espera la llamada, aunque con mucho escepticismo y escasas expectativas. Ambos, según Iglesias, han estado en contacto en las últimas semanas. Los socialistas lo admiten, pero niegan que el motivo fuera conversar de pactos de gobierno. De qué iban a hablar dos líderes políticos si no en un momento como éste, replicaron desde Podemos. El caso es que más allá de estas escaramuzas verbales, Iglesias tiene poca fe en lo que pueda ofrecerle el líder del PSOE. De momento, sin embargo, ha optado por la prudencia hasta conocer sus intenciones.

Minutos después de que el secretario general de los socialista hiciera su oferta desde la tribuna del Congreso el pasado viernes, Iglesias fue cristalino: «Ciudadanos y Podemos no pueden gobernar juntos. Somos incompatibles». Un argumento que ya frustró en la legislatura pasada un pacto a tres bandas y dio al traste con la investidura de Sánchez.

Pero el líder de Podemos dejó un resquicio a que en esta ocasión el partido de Rivera preste un apoyo externo, en forma de abstención en un futuro debate de investidura, a un hipotético acuerdo entre su partido y el PSOE, pero sin formar parte de una alianza de gobierno. Rivera comparte la incompatibilidad y en una entrevista con este periódico afirmó ayer que «es inviable un acuerdo» entre los tres partidos y planteárselo es un ejercicio de «pura ciencia ficción política».

En clave interna

«La llave», afirman en Podemos, la tiene el PSOE. Pero no se hacen ilusiones porque sospechan que Sánchez lanzó la oferta con la mirada más puesta en su partido que en la búsqueda de un acuerdo alternativo a Rajoy. El análisis que se hace en el partido de Iglesias es que el sector crítico de los barones socialistas, encabezado por la andaluza Susana Díaz, se va a oponer con todas sus fuerzas a un entendimiento con Podemos, y que su apuesta es por la abstención en una segunda investidura del candidato del PP. También creen que Sánchez es muy consciente de que así están las cosas en su partido.

Pero mientras se sustancia esa disputa, el secretario general del PSOE gana tiempo con su invitación a Podemos y Ciudadanos, y sigue al frente de su partido mientras acumula fuerzas para cuando se presente la batalla definitiva, momento que llegará en el congreso federal del PSOE aún sin convocar. En principio, se habló de este otoño para reunir el cónclave, pero si el 1 de noviembre el Boletín Oficial del Estado publica la convocatoria de elecciones en diciembre se estaría en la misma situación que desaconsejó celebrar el congreso la pasada primavera y la confrontación entre socialistas volvería a aplazarse en aras del cierre de filas ante la convocatoria electoral.

Por todo ello, el escepticismo de Iglesias y su equipo es creciente. A medida que pasan los días están más convencidos de que el llamamiento de Sánchez a «las fuerzas del cambio» hay que leerlo en clave interna socialista y no en la de un intento de forjar una alianza alternativa a Rajoy. En todo caso, apuntan en Podemos, la iniciativa debe partir del secretario general del PSOE, y a partir de lo que ponga sobre la mesa habrá que decidir si se abre una negociación o se da carpetazo.

Las perspectivas para que Sánchez e Iglesias se pongan de acuerdo además son escasas. Sin entrar en el contenido de una oferta de la que aún nada se sabe, el líder de Podemos pretende que en esa alianza esté apuntalada por las fuerzas nacionalistas catalanas. Una opción de la que el PSOE no quiere ni oír hablar por sus planteamientos independentistas. Sánchez siempre ha dicho que la gobernabilidad de España no puede pivotar sobre fuerzas que quieren romper con ella.