Unos 15.000 'tabarneses' marchan contra la «fábula» secesionista

Miles de personas se manifiestan ayer por las calles de Barcelona convocados por la plataforma por Tabarnia. :: ALBERT GEA / REUTERS/
Miles de personas se manifiestan ayer por las calles de Barcelona convocados por la plataforma por Tabarnia. :: ALBERT GEA / REUTERS

La plataforma cívica ironiza con todos los mitos del nacionalismo en su primera manifestación por las calles de Barcelona

R. C.

Barcelona. Apenas dejaron títere con cabeza en su parodia festiva del secesionismo. La coordinadora por Tabarnia, la plataforma cívica que surgió en las redes sociales como reacción de ciudadanos no nacionalistas al llamado 'procés', logró reunir ayer, en su primera movilización oficial por las calles de Barcelona, a 15.000 personas, según la Guardia Urbana. «¡Somos dos millones!», ironizó el portavoz de la plataforma, Jaume Vives, en alusión a las cifras habituales de los independentistas en las últimas Diadas.

La marcha comenzó, precisamente, con una ofrenda floral ante la estatua de Rafael Casanova, como la que suelen hacer los partidos soberanistas cada 11 de septiembre. «Rafael (Casanova) nos pertenece», clamó Vives.

Los 'tabarneses' -que reivindican la segregación de Tarragona y Barcelona de una eventual Cataluña independiente, porque allí triunfan las fuerzas que no ven incompatible ser catalán y español- sostienen que el secesionismo se ha dedicado a «falsear la historia» en interés propio. Y, conforme a su portavoz, la figura del último 'conseller en cap' (máxima autoridad) de Barcelona constituye la «gran demostración» de esa tergiversación.

Los independentistas veneran a Casanova como su precursor y, en parte, ha contribuido a ello que tanto Primo de Rivera como Franco prohibieran los homenajes que comenzaron a finales del siglo XIX ante su estatua tras la reforma del Código Civil. Para los no nacionalistas, incluidos algunos de sus descendientes, fue simplemente un defensor destacado de los Austrias en la Guerra de Sucesión española (1701-1713). A la marcha 'tabarnesa' acudió, con papel destacado, uno de ellos, el VII barón de Vilagayá, Eduardo de Delás, y aseguró que en los discursos que aún se conservan su antecesor dice claramente que lucha «para defender a toda España».

Sin Boadella ni políticos

El dramaturgo Albert Boadella, «presidente en el exilio» de Tabarnia (parodia de Carles Puigdemont), no estuvo físicamente en la movilización que él mismo alentó por video -«que vean lo que somos, ciudadanos de la broma y el buen rollo pero también dispuestos a desmontar las mentiras del nacionalismo»-, pero su rostro se pudo ver en las caretas que portaban algunos de los presentes, imitación de las empleadas por los secesionistas con la imagen del expresidente de la Generalitat huido de la Justicia en la jornada en la que supuestamente se iba a celebrar su investidura.

Tampoco hubo representación política tras los carteles contra la «fábula» del independentismo, pero la pancarta de la cabecera con el lema «Se ha acabado la broma, ¡viva Tabarnia!», sí fue sostenida por personas vinculadas con organizaciones como Vox, Espanya i Catalans o Respeto y Convivencia. En el aire, muchas banderas de España, de la figurativa Tabarnia y también algunas catalanas.

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