Las motos que mueven ciudades

Las motos que mueven ciudades

La Fundación Pons y Anesdor analizaron el futuro de las motocicletas desde todos los ángulosFORO PONS Y ANESDOR

JAVIER GALILEA

En el marco del salón Vive la Moto, celebrado este pasado fin de semana en Madrid, la Fundación Pons y Anesdor convocaron a una jornada de reflexión alrededor del papel de las dos ruedas en la ciudad. Las ponencias divididas en tres bloques trataron sobre sostenibilidad ambiental, su regulación y tributación, y las nuevas iniciativas encaminadas a la reducción de la siniestralidad del motorista.

La mesa de ponentes consiguió reunir a representantes de la Dirección General de Tráfico, de los Ayuntamientos de Madrid y Barcelona, fabricantes, empresas de logística o instituciones relacionadas con la accidentalidad. Una composición tan diversa como los mensajes que se transmitieron, con evidente disparidad entre la forma en la que la sociedad entiende la motocicleta como alternativa de movilidad personal, económica y despreocupada, y el papel que le tiene preparado la administración pública a la vuelta de unos pocos años: un nuevo objeto que regular y sobre el que recaudar.

La casualidad quiso que un día antes, se presentara la catalogación medioambiental de las motocicletas y ciclomotores, que como no podía ser de otra manera, hace vislumbrar un futuro incierto para el 40% de las motos que por ejemplo en Madrid, no tendrían derecho a la pegatina de color verde, amarillo o azul; la misma de los automóviles. Barcelona advirtió en el foro de que "no entrarán en la ciudad los días de alta contaminación", y de rondó hizo público su plan para sustituir el aparcamiento de las motos en las aceras por "unos acuerdos ventajosos" con las empresas de gestión de aparcamientos en rotación, que se materializan en 0,40 céntimos la hora. Primeras pinceladas de lo que está por venir, ahora que el usuario había decidido bajarse del coche particular y sumarse en masa a las dos ruedas en ciudades de todos los tamaños.

Las etiquetas medioambientales abren un futuro incierto para las motos

Afortunadamente, también hubo espacio para las propuestas más razonables como las que Ramón Ledesma (Fundación Pons) orientó hacia el reconocimiento del uso real de la moto entre el tráfico, la reducción del IVA en el equipamiento del motorista, o la consideración de la moto en los textos de formación en el mismo plano que el automóvil. La DGT relató su compromiso con tecnologías un poco peregrinas de comunicación entre la infraestructura y el automóvil (más que nada, porque la industria del automóvil va bien por delante), con la difusión del sistema e-call para motos de llamada automática en caso de accidente, al hilo de unas cifras de mortalidad de motoristas incrementadas al ritmo en el que crece el parque de dos ruedas: cinco millones en todo el país.

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