Los Lada vuelven al asfalto cubano

Los 'almendrones' norteamericanos anteriores a 1959 son todo un símbolo en Cuba. :: C.A.M./
Los 'almendrones' norteamericanos anteriores a 1959 son todo un símbolo en Cuba. :: C.A.M.

Nuevos vehículos rusos llegarán para ampliar el anticuado parque automovilístico

L.R.M.

Doce años después de la última remesa, los coches Lada vuelven -rejuvenecidos- a Cuba. Las modernas carrocerías del 'Vesta' y 'Largus Cross' comenzarán a verse muy pronto por las vías isleñas donde sus antepasados, con muchas reparaciones y parches encima, resisten estoicos los baches y la dificultad para encontrar piezas. Los primeros 344 salieron de Rusia el 5 de diciembre. Llegarán en enero e integrarán el parque de alquiler turístico y para el servicio de taxi, según confirmó el director general de la empresa automovilística rusa AvtoVaz, Mijaíl Riábov.

Por su parte, Nicolas Maure, presidente de la principal empresa automovilística de Rusia reconoció que «Cuba, junto con otros países de América Latina, es uno de nuestros mercados de exportación preferidos». Y agregó que «la marca Lada es recordada y respetada en Cuba en cuyas carreteras todavía se puede ver un número considerable de modelos clásicos de Lada y Lada 4x4». Según el presidente, «estamos dispuestos hoy a restablecer nuestra presencia con los modernos automóviles Lada 'Vesta' y Lada 'Largus Cross'». Maure también aseguró que la empresa se compromete a «garantizar la disponibilidad de repuestos y la formación de técnicos cubanos en el servicio de posventa». De hecho, su intención es continuar en los próximos años los suministros de coches Lada a Cuba «en cantidades crecientes».

Repunte comercial

Las relaciones comerciales ruso-cubanas iniciaron un repunte en la última década pero el alza ha sido más notable desde que Donald Trump decidió congelar la normalización bilateral pactada entre su predecesor Barack Obama y Raúl Castro. Según el ministro de Transporte, Adel Yzquierdo, «con los rusos vamos muy bien, como debe ser». Antes de que arriben los 'Ladas' desembarcó un primer lote de siete locomotoras de la compañía rusa Sinara para trabajar en la zafra azucarera y en el servicio de distancias medias del ferrocarril. Se negocian máquinas para largo recorrido, vagones de pasajeros e inversiones de 2.200 millones de dólares para modernizar infraestructuras y vías y construir una línea de alta velocidad entre La Habana y Varadero. También se recibieron 2.000 camiones Kamaz.

Los primeros Lada comenzaron a rodar en la isla a finales de los 70, aunque los Moskovich fueron los pioneros. Lada, que en ruso antiguo significa barco, nació como marca en 1966. Ambos modelos aún circulan y sus dueños los cuidan con esmero pues que en el país, el coche es un bien preciado y escaso por el bloqueo al que está sometido. Hasta crearon el Club de los Autos Rusos de Cuba. A falta de datos concretos, no es equivocado estimar en cientos de miles los vehículos que circulan en Cuba. Compiten en antigüedad con los 'almendrones', los autos estadounidenses anteriores a 1959.

Su fama de fuertes y su mecánica nada sofisticada convirtió a esos autos rectangulares -muy parecidos en su forma al Seat 1430- en los preferidos de muchos cubanos, convencidos de que al ser más fáciles de arreglar y al haber tantos, también es más fácil hallar repuestos.

Si el salitre (como suele suceder) les destroza los bajos o la chapa se lleva al chapista. Y si el motor dice hasta aquí, se desmonta completo y se vuelve a recomponer, aunque la tarea sea titánica y larga (pero si de algo dispone el cubano es de tiempo).

Muy caros

Es lógico puesto que comprar uno nuevo -de momento- es inaccesible para la mayoría de los cubanos. Hasta 2011, cuando se aprobó la compra venta entre particulares, solo se podían adquirir autos fabricados antes de 1959. En 2013 (cuando se adoptaron ciertas medidas aperturistas) se aprobó la venta libre de vehículos modernos nuevos o usados. La alegría inicial se disipó de un plumazo al ver los precios: mínimo 25.000 CUC, casi igual en euros, por un Kia Picanto con ocho años de uso o los 262.000 por un Peugeot 508 de kilómetro cero. Así que los poseedores de cualquier cacharro con cuatro ruedas son felices con su preciada posesión, e incluso se pueden sentir unos privilegiados.

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