El jovenzuelo sienta la cabeza

Fundamentalmente confortable; no pretende ser un deportivo, pero sí puede emparentar con algunas berlina en capacidad de absorción de baches. :: L.R.m.
/
Fundamentalmente confortable; no pretende ser un deportivo, pero sí puede emparentar con algunas berlina en capacidad de absorción de baches. :: L.R.m.

Citroën presenta el 'nuevo' C4 Cactus, con una estética más seria que el anterior

JAVIER GALILEA

Apenas tres años después de su sorprendente llegada al mercado, el C4 Cactus evoluciona con una estética menos desenfadada y mayor confort de marcha con un difícil doble objetivo: mantener su frescura y cubrir la retirada del C4 berlina.

Obligados por las circunstancias particulares de la marca, con un Citroën C4 que se ha vendido como rosquillas, pero al que le pesan los años y los kilos de su anticuada plataforma PF2, y atendiendo a la nueva orientación que el grupo PSA quiere otorgar a Citroën (separada visual y conceptualmente de Peugeot y DS), el Cactus llega al mercado con el apelativo de 'nuevo' aunque muchas cosas continúen siendo igual.

Para lo bueno, mantiene la ligereza de un chasis en el que se apoyan coches más pequeños, como el C3: cambia rápidamente la trayectoria, demanda poco motor y freno, y consume poco. Y si antes esa peculiaridad también era para lo malo, porque su rodar se asemejaba más al de un utilitario que al de un compacto (su hermano 'formal', el C4, sin ir más lejos), una serie de cambios en la suspensión, el interior y la construcción del coche, han conseguido mitigar esta sensación.

El nuevo C4 Cactus mantiene la ligereza de un chasis que le da dinamismo Desde Villaverde se producirán 90.000 unidades anuales para todo el mundo

'Los controvertidos, pero sin duda diferenciales protectores plásticos de la carrocería, pierden protagonismo en el lateral terminando en los bajos de puerta, y desaparecen por completo de la trasera, que por otro lado gana en prestancia con unos pilotos más grandes que realmente le sientan bien.

Suspensión hidráulica

Leído y escrito sin más, parecería poca cosa. Pero los amortiguadores que estrena esta segunda generación del coche cambian notablemente su comportamiento. Dotados de unos topes superiores e inferiores, cuyo desplazamiento se controla mediante un fluido (de ahí lo de hidráulicos) dentro de la vaina del amortiguador, minimizan los cabeceos del coche y se tragan los baches sin transmitir golpetazos al interior. Los asientos a su vez tienen un relleno más consistente pero blando, más parecido al de un sofá que al de la butaca de un coche. Y todo combinado con un mejor sellado de las puertas, lo cierto es que el C4 Cactus es un coche muy confortable para rodar por vías con mal firme o allí donde abunden los guardias tumbados.

Siguiendo con el repaso interior, el diseño general permanece invariado y es muy imaginativo: la guantera se abre como si de un baúl se tratara, los guarnecidos de puertas se prestan a detalles de buen gusto como los tiradores de puertas de cuero, dos pantallas digitales concentran la información poniendo el contrapunto moderno... y la ventanilla trasera, continúa sin bajar. Una solución extrema, el compás, con la que se ahorran algunos gramos y varios euros, pero que ahora desluce más si se le compara con cualquier otro modelo de la competencia, porque en todos se abre.

En los motores, se pone el acento en los de gasolina y se refuerza el diésel con una versión de 120 CV a la que se le puede emparejar la estupenda caja automática de convertidor EAT6. En la comunicación, se insiste en que éste C4 es 100% español, producido para todo el mundo en Villaverde(90.000 unidades al año). Y en la tarifa, se ha trabajado mucho para equiparlo bien manteniendo un precio bajo para poder luchar en el segmento más competido del mercado: desde 13.500 euros.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos