Un compacto para todos los días

Frontal. Faldón y luces son nuevas. El primero, más aerodinámico. Las segundas, LED. :: J.G.
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Frontal. Faldón y luces son nuevas. El primero, más aerodinámico. Las segundas, LED. :: J.G.

El GLA 200 CDI 4Matic se renueva tanto en diseño como en equipamiento

JAVIER GALILEA

El todocamino más pequeño con la estrella por delante, actualiza su estética y enriquece su equipamiento de serie, inalterado desde su presentación en 2014, pero mantiene el sello Mercedes.

La familia de modelos nacida al calor de la plataforma pequeña de Mercedes (A, B, CLA, CLA ShootingBrake y GLA), han conseguido cambiar la cara para siempre a la marca. En este tiempo, han sido capaces de reducir la edad media de la clientela nada menos que 13 años, en un movimiento clave para su futuro y que se ha convertido también en motivo de preocupación para marcas que no la tenían como competencia.

Un GLA, no es barato. Pero a diferencia de otros tiempos, su equipamiento de serie es muy extenso y puesto en comparación con lo que se siente a bordo de otro Mercedes mayor, la realidad es que se siente como tal. Desde primavera de este año, a su agraciada carrocería el nuevo difusor posterior y el diseño del faldón delantero, le han permitido reducir una décima su penetración aerodinámica, pero el silencio interior es notable incluso a muy alta velocidad. Solo una pega a la posición del sellado de puertas: el diseño envolvente de las traseras, deja un espacio muy susceptible a acumular polvo que se arrastra con la ropa al subir y bajarse del coche.

Cambian los grupos ópticos porque lo hace su tecnología. Ahora es de tipo LED en los delanteros, y con un consumo de menos de la mitad de energía, iluminan de forma profunda. El cambio de cortas a largas, es automático e intachable. Las traseras tienen una nueva firma lumínica y tres intensidades distintas en función del tráfico circundante. Una solución muy apropiada porque frena con contundencia, más aún si lo hace por su cuenta cuando salta el sistema de asistencia a la colisión, que no perdona un despiste en ciudad y nos mantiene suavemente dentro el carril en carretera.

La presentación interior gana en prestancia con nuevos cromados y tapizados. Los asientos delanteros resultan extraordinarios por confort y capacidad envolvente, aunque siguen resultando muy voluminosos si se observan desde las plazas traseras. Entre el nuevo equipamiento accesible desde la gran pantalla central, se encuentra la visión cenital del coche, que facilita las maniobras a baja velocidad y cuando se afronta algún obstáculo en campo, con la combinación de imágenes que proporcionan cuatro luminosas cámaras. Un apunte nada baladí, porque se ve igual de bien dentro de un garaje oscuro que en el exterior. El climatizador bizona, también es de serie en España.

Hemos hablado de obstáculos y campo. Y ojo, que no es broma: este es un todo terreno casi de verdad. Si no fuera por las llantas de 18 pulgadas y talón justito, que obligan a tener mucho cuidado para no lamentar cortes con piedras sueltas, el GLA es capaz de transitar sin despeinarse por amplias roderas, zanjas a priori imposibles, y pendientes de todo tipo. De serie puede montar una suspensión sobreelevada tres centímetros, y un modo 'off road' seleccionable desde el sistema Comand, ajusta el aporte de par y potencia, mostrando además información sobre inclinación o posición de las ruedas cuando no hay tiempo para dudas.

Entre las últimas virguerías, incluye conectividad para poder abrir y cerrar el coche desde el móvil o conocer su ubicación en cualquier momento.

La versión probada es el tope de gama diésel con la máxima catalogación medioambiental: la famosa pegatina verde que lucirá en la luna delantera. Con 177 CV, el 220 CDI mueve al coche con poderío, aunque si se busca un consumo realmente bajo, hay que mirar a la versión inferior. No se superan los ocho litros, pero es complicado bajarlo de siete aun cuidando el acelerador. 41.250 euros tienen la culpa de llevarse del concesionario un compacto para todos los días.

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