Cambia de pensamiento

Distinto a todos. A igualdad de precio, se puede escoger el acabado Xcellence, que pierde el elaborado faldón delantero del FR. :: /L.R.M.
Distinto a todos. A igualdad de precio, se puede escoger el acabado Xcellence, que pierde el elaborado faldón delantero del FR. :: / L.R.M.

El Ibiza 1.0 FRse lo va a poner difícil a la competencia

L.R.M.

Un Ibiza con un motor de gasolina de tres cilindros y un litro, no parece gran cosa. Claro que, con turbo, suspensión adaptativa y el nuevo chasis modular del grupo VW, se convierte en un efectivo molinillo. Con este acabado FR y algunos paquetes de equipamiento opcional, es sencillamente, lo mejor de la categoría.

Cuesta distinguir a lo lejos la quinta entrega del Seat Ibiza y sin embargo conviene hacerlo porque es la mejor de la saga. Que aún convivan algunas versiones de la exitosa generación anterior, no ayuda para los que se fijan en las placas de matrícula. Ni tampoco que parezca a un León, un poco más pequeño, y un poco más elaborado.

Más fácil resulta cuando se sigue con la mirada la carrocería con el acabado FR de la unidad probada, que añade bajo el impactante color rojo ‘Desire’, faldones, deflectores, taloneras, llantas de 18” (350€) y hasta una suerte de difusor con doble salida de escape cromada. Un conjunto nada descarado, entre deportivo y elegante que consigue otorgarle un aspecto de automóvil costoso.

Buen butacón. Por sujeción y confort, son mejores que cualquieras otras de la gama. ::
Buen butacón. Por sujeción y confort, son mejores que cualquieras otras de la gama. :: / L.R.M.

La sensación se repite en el interior, este sí, claramente a distancia de lo que solía ofrecer Seaten la categoría. Por 450 euros, la combinación de piel y alcántara de los asientos, cubre también los paneles de puertas. Queda de cine y hace pasar desapercibida la ausencia de plásticos blandos en la parte superior del salpicadero que, por cierto, ni suenan, ni crujen. Con otros 450 euros, la pantalla de serie de cinco pulgadas pasa a ser de ocho, táctil, de respuesta inmediata y con duplicado de la pantalla del móvil (Apple o Android), por lo que no hace falta comprar la navegación si se va a usar de forma esporádica. Se ve muy bien, aunque como todo lo táctil, queda marcado con las huellas a los pocos días de convivir con el coche. La bayeta a bordo, resulta pues imprescindible.

Suficiente motor

Siempre con cinco puertas, dentro del Ibiza se percibe una atmósfera desahogada, bien ordenada y confortable. Y esto tiene que ver sin duda con el estreno de la nueva plataforma modular del grupo. Un centímetro más corto, pero diez más ancho, se coloca entre los más espaciosos de su segmento. Tanto es así, que por apenas 30 litros (una mochila llena), casi alcanza el tamaño del maletero de su hermano mayor, el León. Cuesta reconocer que, con tres cilindros, este motorcito funcione como un reloj. Sin vibraciones perceptibles en parado (mejor dicho, lo quese deja estar parado por acción del start&stop), ofrece una sensación de par y potencia que nada tienen que ver con otros motores de este tipo. Normalmente, suben mucho de vueltas y se quedan planos en la entrega de fuerza, porque tienen poca cilindrada. Pero este motor de 116 caballos, sale bien de las 2000 vueltas por acción del turbocompresor, trepa hasta las 4000 con poderío, y aún se reserva chicha en otras 1500 adicionales. Normalmente criticamos a los motores pequeños porque terminan por consumir más que los más potentes, pero este ha hecho 7 litros a ritmo muy fuerte, cargado y con ruedas de sección grande. Así que no se le puede poner pegas.

Tiene decoración deportiva. Tiene un motor pequeño, pero de tacto deportivo. Y tiene un bastidor delicioso. El FR rebaja la altura al suelo 15milímetros sin perder confort, pero es que por los 280 euros que cuestan los amortiguadores de dureza variable, no hay motivo para no acceder a un grado de eficacia superior. Con esa suspensión y el equipo de frenos que se añade, este Ibiza es un seguro de vida en carretera virada, donde rueda con precisión y mucho margen para la corrección o la frenada imprevista. En autopista uno activa el modo ‘confort’, y a llanear descansando los pies: 210 euros bastan para añadirle control de crucero con control de distancia al coche precedente, circunstancia en la que el propio coche frena, ajusta el espacio, y vuelve a acelerar.

Nos hemos preocupado de cotejar el aspecto de las fotos con el configurador de la web. Un Seat Ibiza 1.0 FR con ese color, sale por 15.800 euros. Exactamente como en las fotos, con todo el equipamiento que hemos mencionado, sube a 18.600 euros, otrora clásico precio de un Seat León TDI mondo y lirondo. Una oferta más que tentadora para un coche versátil, válido como coche único y que se lo va a poner difícil a la competencia.

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