La Rioja

La temporada más complicada

  • El invierno es la estación de mayor exigencia para el conductor

  • INVIERNO

Aunque aún faltan algunas semanas para que, oficialmente, llegue el invierno. Es necesario estar ya alerta y prevenido ante la estación que más pone a prueba la prudencia de los conductores, y también el estado del vehículo. No es que estos dos aspectos sean exclusivos de los meses que están por llegar, sino que se acentúan especialmente, cuando las condiciones climatológicas inciden negativamente sobre la seguridad de la conducción.

Las sorpresas que, durante los próximos meses, se pueden encontrar los que se pongan al volante serán -casi con toda seguridad- negativas, por lo que hay que estar prevenidos para evitar al máximo las incidencias.

Es aconsejable antes de que lleguen los verdaderos fríos invernales comprobar que el vehículo está en condiciones de afrontar el invierno con garantías, para lo cual se debe empezar por el líquido anticongelante que garantice el buen funcionamiento del motor incluso a bajas temperaturas.

De igual forma, hay que revisar el aceite, y según modelos y condiciones, incluso puede ser aconsejable utilizar un aceite de mayor viscosidad, pero será el mecánico profesional quien deba aconsejarlo.

El repaso general pasaría también por echar un vistazo al estado de la batería puesto que éstas se descargan mucho más fácilmente en invierno con el frío.

Por último hay que comprobar el estado de los neumáticos. Siempre son importantes, pero en invierno, cuando las condiciones de adherencia de la carretera pueden ser ya más reducidas, es necesario que las ruedas no sean también un elemento que reste seguridad. Las condiciones del asfalto no las podemos modificar, pero sí se puede intervenir sobre las de los propios neumáticos.

Si no se llevan puestos neumáticos de invierno -una opción cada vez más utilizada por aquellos que suelen realizar desplazamientos constantes durante los meses del invierno-, no se debería salir de casa sin un juego de cadenas que sepamos poner en el vehículo (no vale con tenerlas en el maletero, pero no ser capaces de darles utilidad).

Antes de partir, se debe comprobar también que el depósito del jabón del limpiaparabrisas está lleno y tiene algún componente anticongelante para que no deje de funcionar a bajas temperaturas.

Por lo que pudiera pasar es conveniente ir con el depósito de gasolina lleno. Es lo que nos permitirá mantener el motor encendido (y por tanto disponer de calefacción) si nos quedamos atrapados en algún punto de la ruta. De la misma forma, llevar el teléfono móvil con batería para poder avisar del punto en el que nos encontramos y que podamos ser rescatados es otro de los aspectos que se deben cuidar.

Problemas iniciales

Los problemas pueden surgir, incluso, antes de comenzar la marcha. Porque puede ocurrir que el frío haga que sea más complicado arrancar el vehículo. Un arranque correcto pasaría por poner la llave en posición de contacto, y unos segundos después tratar de llevarla hasta la posición de arranque con el pedal del embrague pisado para que el motor de arranque sufra menos. Si a la primera no arranca, es conveniente devolver la llave a la posición de contacto y volver a iniciar el proceso. Lo peor que se puede hacer es forzar la llave para, a su vez, forzar el arranque.

Otro contratiempo propio de la estación que llega ahora es encontrarse los cristales con hielo después de haber dejado el coche a la intemperie durante un tiempo prolongado. Lo idóneo es utilizar una rasqueta para quitar el hielo de los cristales y espejos, y lo que nunca se debe hacer es echar agua caliente porque puede saltar el vidrio.

Una vez sin hielo, si se empañan los cristales delanteros, aplica aire caliente. No vale con desempañar un trozo de cristal con un paño a modo de ventana y tratar de conducir mirando únicamente por ella.