La Rioja

Sentarse bien salva vidas

  • Viajar en sentido contrario reduce un 95% las lesiones en niños.

Viajar en sentido contrario a la marcha reduce las lesiones graves hasta un 95% en niños, especialmente en menores de 2 a 4 años, y hace que el niño viaje hasta cinco veces más seguro. Estas son algunas de las conclusiones del último Informe sobre seguridad infantil en el automóvil en España y Latinoamérica, presentado por la Fundación MAPFRE.

«Un niño viajando hacia atrás, prácticamente está protegido al 100% de un accidente», aseguró el director de seguridad vial de Fundación MAPFRE, Jesús Monclús, quien también afirmó que los sistemas de retención infantil «son elementos que salvan vidas y en los que no hay que intentar ahorrar».

Asimismo, resaltó la importancia de que los niños de hasta 25 kilogramos viajen hacia atrás, es decir, aquellos menores de hasta los 4 años. En este sentido, indicó que se ponen como reto conseguir que los niños mayores de dos años también circulen de forma contraria a la marcha. «Los más pequeños deberían viajar mirando hacia atrás no solo hasta que cumplen 1 o 2 años, sino hasta los 3 o incluso los 4 años», subrayó.

En concreto, el documento señala que si un bebé de seis meses viaja en el regazo de un adulto sería automáticamente despedido hacia delante en caso de accidente y se vería aplastado gravemente por la persona que lo lleva encima. Si lo hiciera un niño de 6 años, sentado en el asiento trasero pero sin cojín elevador, su cinturón de seguridad se desplazaría de tal forma que podría provocarle lesiones graves en el cuello, y el cuerpo acabaría deslizándose por debajo del mismo, con consecuencias fatales. Sin embargo, según apunta el informe, con el uso de un sistema de retención infantil homologado y adecuado al peso del menor esto no ocurriría, ya que el cinturón de seguridad actuaría adecuadamente y frenaría el desplazamiento del niño, minimizando el riesgo de sufrir una lesión, según indica el informe.

Para su redacción, Fundación MAPFRE ha llevado a cabo varios ensayos de choque (crash test) en los que pone a prueba la utilización de diferentes sistemas de retención infantil en situaciones correctas e incorrectas, así como en las que se utilizan sistemas no homologados y envejecidos y en las que directamente no se utiliza ninguna sillita infantil. Así, para cada ensayo ha estudiado diferentes parámetros como la aceleración del tórax y los desplazamientos horizontal y vertical de la cabeza de un muñeco y ha registrado señales en los sensores de los maniquíes para evaluar el riesgo de lesión que podría producirse en caso de accidente.

Estas pruebas de impacto también demuestran que permitir que los más pequeños viajen con holguras en el cinturón de seguridad y en el arnés de seguridad provoca daños considerables en la cabeza y el tórax, dos zonas del cuerpo que también sufren impacto por encima de los límites establecidos cuando se utilizan sistemas de retención infantil envejecidos y no homologados.

Desde la Fundación aseguran que este tipo de sillas todavía se encuentran a la venta en comunidades como Madrid y se rompen en caso de siniestro, haciendo que el sistema sea «totalmente inseguro». Así, Monclús ha recomendado que la compra de sillitas se realice en establecimientos que tengan secciones dedicadas a la seguridad infantil y personal que pueda orientar.

Por otra parte, el director de seguridad vial hizo referencia a las 25 víctimas mortales menores de 14 años en el 2015, «un dato mejor que el de otros años, pero inaceptable», y recordó la importancia de «mejorar el conocimiento de los padres y madres sobre la necesidad de que los niños mayores sigan utilizando sillitas infantiles o asientos elevadores, no solo hasta que midan más de 1.35 centímetros, como indica la legislación, sino «incluso después de ese momento y hasta que el cinturón de seguridad de adulto quede ajustado con seguridad sobre el cuerpo del menor».