«Nos vamos a tener que habituar a ver amarillear el césped»

Ruiz Tutor.  :: j. herreros
Ruiz Tutor. :: j. herreros

Jesús Ruiz Tutor Concejal de Medio Ambiente

Á. A. LOGROÑO.

Las consecuencias de la sequía ya son evidentes en zonas verdes de la ciudad. De hecho, como afirma Jesús Ruiz Tutor, «nos vamos a tener que ir acostumbrando a algo hasta ahora inédito en Logroño: ver amarillear el césped». Y ello pese a las últimas tormentas, que solo alivian tímidamente la situación. «Estamos ante una nueva realidad en la que las temperaturas altas llegan antes y las precipitaciones son más intensas e irregulares».

Así, el agua que no llega del cielo se empieza a sustituir por riegos periódicos con manguera en lugares donde, apenas hasta ahora, era necesario intervenir. «Los árboles de alineación, los que están en las aceras, hasta ahora sobrevivían con agua de lluvia, pero ya no». Otra de las medidas estratégicas consiste en dejar crecer el césped para reducir sus necesidades hídricas y regar menos... «Nos tenemos que ir adaptando. «De momento, creemos que podemos mantener la masa vegetal urbana en condiciones de sobrevivir, pero lo cierto es que no estamos como otros años...». Tampoco las flores han lucido con el esplendor de otros años: «se sigue respetando la demanda de agua casi igual que todos los años, aunque se han agostado antes por la altas temperaturas». Pese al lastre de la sequía, el edil asegura sin embargo que el abastecimiento de agua potable está garantizado: «Hay una reserva en González Lacasa y Pajares de 13 hectómetros cúbicos que no se pueden desembalsar. El año hídrico está garantizado».

Fotos

Vídeos