URGENCIAS Y CAPRICHOS

El enésimo proyecto para la Villanueva roza la unanimidad mientras que los acuerdos sobre la Casa del Cuento se quedarán en nada

MARÍA JOSÉ LUMBRERAS LOGROÑO.

Fueron dos plenos, uno detrás de otro. El primero fue todo amor porque en la necesidad de actuar en la Villanueva todo el mundo está de acuerdo. Incluso Cambia, que no votó a favor sino que se abstuvo, estuvo menos en contra que otras veces. Fue el enésimo proyecto para esta zona de la ciudad, en la que diez años después de que la pisara Álvaro Siza para redactar aquel primer plan integral sigue sin hacerse nada. No estaría de acuerdo la alcaldesa, Cuca Gamarra, con esta afirmación porque ayer decía que se ha intervenido en Rodríguez Paterna y se están redactando proyectos de urbanización. De momento, que se sepa, de dos calles.

«A ver si es ya», «que éste sea el punto de partida», «es imposible no realizarlo»... decían los portavoces. Y que la operación resulte tan bien como la que se hizo en el barrio de San Antonio -se demolieron viviendas ruinosas y levantaron otras nuevas-, de cuyos resultados dudó Gonzalo Peña mientras fueron efusivamente defendidos por el regionalista Rubén Antoñanzas y por la socialista Beatriz Arraiz, el primero con el ex alcalde Julio Revuelta ahora en sus filas y la segunda porque sabe que el que fue concejal del PSOE Francisco Sáez Porres no le quitó ojo a aquella iniciativa. El PP se sumó después a la defensa de aquella actuación, «aunque todo es mejorable».

Pero el amor se acabó en la segunda sesión plenaria, la dedicada a la Casa del Cuento. Nada es casual, decía Gonzalo Peña, quien estaba convencido de que la primera estaba convocada justo antes para solapar a la segunda, solicitada por tres grupos de la oposición -Cs, Cambia y PSOE-. Lo más suave que se dijo -varias veces por cierto- es que la Casa del Cuento es un capricho de la alcaldesa. Basta que los grupos que pedían el pleno quisieran que Pilar Montes dejara de ser concejal delegada de Cultura, para que sus compañeros de Gobierno se deshicieran en elogios a su trabajo. No, ella no abrió la boca. Apenas si levantó el flequillo de los papeles.

No podía haber un pleno sin la protesta del personal y ayer fue por las guardias localizadas de los bomberos

En cualquier caso, se aprobó, aunque para nada, que se le revoque la delegación, como también que se rescinda el contrato sin coste alguno y que el nuevo proyecto prevea una instalación más polivalente. Alarmada replicó la concejal Mar San Martín a la petición de rescisión de contrato sin coste. «No es la primera vez que desde el área política se pretenden injerencias en el área administrativa y eso tiene un nombre», alegó.

Y no podía haber pleno sin protesta de la junta de personal municipal. Ayer fue por los bomberos a cuenta de las guardias localizadas que quieren que sean voluntarias.

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