Una de cada tres viviendas en el centro y en el Casco Antiguo de Logroño está vacía

Una de cada tres viviendas en el centro y en el Casco Antiguo de Logroño está vacíaGráfico

El 21,2% de los 78.852 pisos de la capital están desocupados según el padrón municipal, porcentaje que sube al 57,2% en El Cortijo

JAVIER CAMPOS LOGROÑO.

El 21,2% de las 78.852 viviendas totales que se contabilizan en Logroño están vacías, es decir, sin nadie empadronado. El porcentaje, que se repite año tras año durante el último lustro, refleja que uno de cada cinco pisos de la capital de La Rioja está desocupado, siendo uno de cada tres en el centro (comprendido entre Murrieta, Ciudad de Vitoria, Chile, Pérez Galdós, Vara de Rey, Jorge Vigón, Colón, plaza del Ayuntamiento, El Espolón y Bretón de los Herreros) y en el Casco Antiguo (incluyendo la zona norte que engloba San Antonio y El Campillo).

En total, y según se desprende de la memoria elaborada por el departamento de Estadística, Banco de Datos y Observatorio de la Ciudad del Ayuntamiento de Logroño a través del padrón municipal presentada recientemente por la Administración local, son 16.715 viviendas vacías a 1 de enero del 2018, más de 2.000 en hasta cuatro de las 19 zonas en las que se divide el término municipal: centro, Madre de Dios-San José-Universidad, centro este y centro oeste.

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La realidad es que el número de viviendas vacías en Logroño, que hasta el 2012 fue creciendo hasta rozar las 17.000, desde entonces se ha mantenido en una cifra estable con ligeras variaciones en cada ejercicio en un período que ha coincido con el parón del sector de la construcción en La Rioja. Una realidad que, además, va por barrios pues cada zona presenta sus propias características.

Así, El Cortijo, con hasta 131 de sus 229 viviendas sin nadie empadronado, eleva el porcentaje de viviendas vacías hasta el 57,2%. Sin embargo, si la explicación para la otrora pedanía de la capital riojana estaría en sus propias particularidades -población envejecida que en un momento determinado opta por 'bajar' a Logroño por cuestiones de comodidad y accesibilidad a los servicios y viviendas que, de la misma manera, han ido convirtiéndose en segunda residencia incluso pasando a ser consideradas como 'casas de campo' de uso y disfrute exclusivo en fin de semana-, en casos como el sector norte (Casco Antiguo y El Campillo), con un 38,9% de viviendas vacías, habría que buscarla en otros factores.

Y es que si en el primero de los casos los vecinos siguen sin llegar a la margen izquierda del río Ebro casi diez años después de finalizar su urbanización, el Casco Antiguo aún presenta un notable stock de viviendas vacías, aunque muchas de ellas en condiciones inhabitables e incluso consideradas infraviviendas.

Atrás quedan los años, como el vivido en el 2009, cuando el volumen de hogares desiertos en la capital riojana se incrementaba al ritmo de cinco diarios. De hecho, el 2017 se cerró con 74 viviendas vacías menos que en el 2016, aunque las viviendas en construcción aumentaron en hasta 126 -pasando de 602 a 728-.

La distribución de pisos desocupados, pese a ser muy desigual, no desciende del 15% en ninguno de los 19 sectores en los que, para la estadística, se divide Logroño. El oeste, con el 15,6%; San Adrián, con el 15,9%; oeste-El Cubo, con el 16,5%; y La Cava-Fardachón, con casi el 17%, marcan los porcentajes más bajos.

El centro más consolidado, como sería el eje conformado por Gran Vía y Vara de Rey, mantiene desocupadas casi tres de cada diez viviendas -un 28,4%-, lo que supone el segundo porcentaje mayor de domicilios sin nadie empadronado muy por encima de la media del 21,2% del conjunto de la capital de La Rioja.

Zonas de expansión como Cascajos-Piqueras, con un 18,5%, o de nueva creación como Valdegastea, con el 19,1%, han mejorado unos porcentajes que en el 2012 eran del 24,69% y del 25,83%, respectivamente. En la media se situarían sectores como el centro este, con un 21,2%, y el sur, con un 21,1%. Y por debajo de la misma también estarían Madre de Dios, San José y Universidad, con el 19,7%, y el centro oeste, con el 18,4%.

Diferencias pueden apreciarse en sectores similares como Yagüe, con el 17,8% de pisos vacíos, y Varea, con hasta el 23%. Respecto a los barrios periféricos más recientes, también mejor que la media se encontrarían El Arco, con un 18,2%; Los Lirios, con un 20,6%; y Toyo Ito (incluyendo el antiguo depósito de vehículos), con el 20,7%.

La 'fotografía' del parque de viviendas de Logroño, en cualquier caso, desde siempre es valorada de distinta manera según sectores: así, mientras el sector inmobiliario sostiene que muchos de los pisos que constan oficialmente como vacíos -sin nadie empadronado- en realidad están habitados, son cada vez más las voces que entienden que mientras haya gente que necesita casa no es de recibo que haya tanto piso cerrado.

La población de Logroño que habita las mismas, según los datos de la misma memoria, reflejan que Logroño, a 1 de enero del 2018, cuenta con 151.572 vecinos, 461 más que el año anterior por los llegados del extranjero y otros municipios. La inmigración -tanto de personas procedentes del extranjero como de otros municipios, sobre todo riojanos- compensa el saldo vegetativo negativo en la capital de La Rioja, con más defunciones que nacimientos por tercer año consecutivo.

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