A la sombra del Palacio

Enrique, Almudena y Sonia, sonrientes junto a la puerta principal del Palacio de Justicia. /Juan Marín
Enrique, Almudena y Sonia, sonrientes junto a la puerta principal del Palacio de Justicia. / Juan Marín

La hostelería es la que más se ha beneficiado de la llegada del servicio judicial | La 'lotería' no toca a todos por igual; el resto de negocios asegura apenas haber notado el impacto en sus ventas diarias

África Azcona
ÁFRICA AZCONALogroño

Todos confiaban en el 'milagro' del Palacio de Justicia, pero el retraso en su apertura provocó el desánimo general entre los comerciantes de la zona, que no veían el momento de ver recompensados sus esfuerzos económicos, tal y como reconocían en declaraciones a este periódico en agosto del año pasado.

A punto ahora de cumplirse un año de su apertura definitiva, ¿se han cumplido sus expectativas? ¿funcionan las cajas registradoras? Después de hablar con los tres protagonistas del reportaje se puede concluir que los resultados no pueden ser más alentadores para el sector hostelero, con un público que llena bares y cafeterías cada día. Pero la 'lotería' no ha tocado a todos por igual. El resto de pequeños negocios que ya estaban o que han florecido en los últimos meses a penas han notado el impacto de los nuevos inquilinos. Existe, sin embargo, al margen de sus negocios, una opinión unánime sobre la revitalización que ha experimentado la zona: «Ahora está mucho más animada y vibrante», a pesar de que la gran eclosión inmobiliaria que se esperaba, a excepción de nuevo inmueble que se están construyendo, no ha llegado. Un ejemplo es el número de locales que aún siguen con el cartel de alquiler o venta.

«Desde que se inauguró, cada mañana pasan por mi bar unas 300 personas» Almudena Saiz | Bar Sensaciones

Aunque quizás es cuestión de perseverar y esperar a que llegue el momento, como le ha ocurrido a Enrique Rodríguez, propietario de la cafetería degustación Moka Artesanos. «He pasado de esperar a que entrara alguien por la puerta a no dar abasto. De hecho, empecé con una camarera y ahora he contratado otra», señala orgulloso de poder dar continuidad a la exitosa pastelería que dio fama a sus padres y que ahora ha transformado en una moderna cafetería degustación. «Vienen abogados con sus clientes a tratar sus casos», afirma.

«Empecé en la cafetería con una empleada y ahora tengo dos» Enrique Rodríguez | Cafetería Moka Artesanos

Almudena Saiz también puso su punto de mira en esta zona cuando se enteró de que Murrieta iba a ser el destino de las nuevas dependencias judiciales. Abrió su bar 'Sensaciones', en la esquina de Murrieta con Beratúa, con la seguridad de que era una apuesta segura. Y, pese a que el Palacio no terminaba de abrirse, finalmente se ha confirmado el éxito: «El impacto no ha podido ser más positivo. Cada mañana pasarán unas 300 personas. A las cuatro empleadas que tenía a media jornada les he hecho contrato de jornada completa. A parte, también estamos mi madre y yo», comenta satisfecha sobre la marcha de su negocio.

«Yo no he notado un 'boom', los funcionarios tienen mucho trabajo y no vienen a la peluquería» Sonia Sáez Algem | Estética y Peluquería

Unas expectativas que de momento no ha cumplido del todo Sonia Sáez, que desembarcó hace nueve años en la calle Viveros para abrir su centro de estética y peluquería Algem animada por el 'efecto' Palacio de Justicia. «No ha sido lo esperado, yo tengo dos o tres clientas nuevas fijas, pero no ha sido para mí el 'boom' deseado. Por lo que me comentan, los funcionarios tienen mucho trabajo y no tienen tiempo para entrar en las tiendas ni ir a la peluquería; además ahora les han puesto un sistema para fichar», afirma, aunque dice no arrepentirse de haber invertido en esta zona. «De ser una calle triste ha pasado a ser una alegre; también la urbanización es preciosa y tenemos mucha seguridad...», resume.

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