La solidaridad nutre la Navidad

Voluntarios del Banco de Alimentos junto a todos los lotes de comida que han ido preparando estas últimas semanas./Antonio Díaz Uriel
Voluntarios del Banco de Alimentos junto a todos los lotes de comida que han ido preparando estas últimas semanas. / Antonio Díaz Uriel

El Banco de Alimentos de La Rioja celebra las fiestas navideñas sin detener su actividad para ayudar a 1.300 beneficiarios | Fruto de la Gran Recogida y la Operación Kilo en los colegios, la entidad ha llenado su almacén y atesora comida para servir pedidos hasta mayo

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGOLogroño

La infinita solidaridad de los riojanos ha traído legumbres, pasta, arroz, leche, zumos, menestra o platos precocinados; así como turrones, polvorones y mantecados. Y es que también es Navidad en el Banco de Alimentos de La Rioja, cuyos voluntarios no dudan en incorporar durante estas fechas algunos de los dulces navideños donados a los lotes que nutren a 1.300 beneficiarios en la región.

Pese a tratarse de días muy familiares, la actividad no cesa en el pabellón situado en las inmediaciones del cuarto puente de Logroño, junto a la carretera que conduce a Laguardia. La Gran Recogida, la principal acción que les provee de comida y que se desarrolló los pasados días 1 y 2, supuso una fenomenal entrada de 160.000 kilos de productos alimenticios que ya están apilados sobre unos estantes que lucían vacíos antes de la operación.

Los en torno a 25 voluntarios que, por más que sea Navidad, acuden puntuales cada mañana a aportar su granito de arena para ayudar a los que menos tienen se afanan ahora en clasificar por tipos de alimentos y fechas de caducidad la otra extraordinaria inyección de generosidad que reciben en este tiempo: la proveniente de casi todos los colegios de Logroño y de buena parte de La Rioja.

«Educativamente resulta interesante porque resulta una forma de que los niños vivan la solidaridad con los más necesitados», destaca el presidente de la entidad, José Manuel Pascual-Salcedo. Los voluntarios corresponden este gesto altruista con charlas por los centros en los que explican a cerca de 2.500 escolares riojanos cada año la importancia de no desperdiciar la comida. «El objetivo del Banco no es sólo recoger, sino también concienciar acerca del aprovechamiento de los alimentos», sitúa Pascual-Salcedo.

Sumadas ambas iniciativas (Gran Recogida y Operación Kilo en colegios), la institución se ha aprovisionado en este último mes del 2017 de unos 200.000 kilos de productos alimenticios. «Con esto, la nave quedará casi llena y tendremos comida para satisfacer pedidos hasta mayo o junio», anticipa el encargado del almacén, Francisco Lozano. A esta gran cosecha de solidaridad, se añaden de forma periódica las donaciones de empresas, supermercados y campañas de entidades privadas, públicas o de municipios. «Queremos dar las gracias a los riojanos por toda la ayuda que nos proporcionan», expresa Lozano.

Tanta, que una semana y media antes de la Gran Recogida y hasta quince días después no se sirven lotes. «Para poder preparar el almacén y que no haya lío», justifica el responsable de los pedidos, Tomás López. Una vez que ya han gestionado esa ingente avalancha solidaria, ya están de nuevo a ello.

Así, Maribel Jiménez y su esposo sacan lo que llega de los contenedores en cartón de los colegios y lo clasifican sobre una mesa. Son padres y abuelos y se organizan para, sin descuidar a los suyos, dedicarles un rato a los más vulnerables incluso en Navidad. «No hay mayor satisfacción que poder ayudar», dice ella.

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