Sobre ruedas, pero con varios frenos

Dos jóvenes se interesan por el sistema de alquiler de bicis. :: / Justo Rodriguez

Las bicicletas son ágiles, el registro sencillo, pero falta información, el ciudadano está confuso, el servicio de ayuda no responde y la 'app' no incluye Logroño | Diario LA RIOJA prueba en primera persona cómo funciona de forma íntegra el nuevo servicio BiciLOG

MARÍA CASADOLogroño

No hay nada como experimentar en primera persona para poder hablar con conocimiento de causa. Así que para poder valorar de forma fehaciente el publicitado nuevo servicio de alquiler de bicicletas del Ayuntamiento de Logroño, el llamado BiciLOG, Diario LA RIOJA se sube en dos ruedas. Así descubrimos lo bueno y lo no tan bueno del sistema, ciertas deficiencias, ciertas sorpresas...

Para ello cumplimos con todos los pasos que incluye la actividad: el registro, el uso de la bici por las calles logroñesas, y su posterior enganche en otra estación diferente a la de origen. Los trámites comenzaron este pasado miércoles, cinco días después de que se inaugurara oficialmente el BiciLOG.

Lo primero es informarse vía web. Y ahí se descubre que no es tan sencillo encontrar la página web en cuestión: no aparece en la página inicial del buscador Google, hay que pasar a la segunda para encontrar labici.net/logrono. Tras navegar por dicho portal, llevamos a cabo el registro personal y generamos el PIN de cuatro cifras numéricas con el que habrá que identificarse en cada acción.

Lo siguiente es intentar adquirir el abono de día, tal como se anuncia en las tarifas. La sorpresa es que cuando se va a seleccionar, tras el registro, no es posible, solo existe la opción de semanal, mensual y anual, pero no la que queremos. Así, decidimos acercarnos al puesto más céntrico, el de Gran Vía.

Lo mejor
Las propias bicis
Funcionamiento ágil, menos pesadas que las anteriores de LogroBici. Con tres cambios de mano y señales luminosas; el freno de pie: menos positivo.
Registro y pago rápido en la máquina
Se hace en unos minutos.
Lo peor
Desajustes entre web y máquina
Menos tipos de abono en la web.
App Labici inútil
Solo para Android y Logroño no está activado.
Sin asistencia
Ni el teléfono 901 indicado, ni el servicio de WhatsApp responden a las dudas.
Mucha duda
No se tiene claro y en estos inicios nadie informa in situ.

En la máquina, que tiene un diseño más o menos intuitivo, hacemos pruebas. Lo primero es visionar el vídeo tutorial, que se ve poco nítido y de vez en cuando se cuelga la conexión. Aquí sí es posible comprar el abono por un día, por una semana, por dos semanas, por tres, por un mes, por un año... Bastante más variedad que en la web.

Justo Rodriguez

Y durante el ratito que toquiteamos la máquina observamos cómo se suceden las personas que se acercan a mirar las bicis. Algunas de ellas se interesan por el sistema y nos preguntan sobre su funcionamiento. Las dudas se repiten: «Maja, ¿esto cómo funciona?, ¿cómo se paga?», demanda un señor que aparenta superar los cincuenta. Tras él, otro de una edad similar: «¿Y te dan una tarjeta o algo?». No sabemos responder. No queda claro por ningún lado, tan solo se informa de que los anteriores usuarios del extinto LogroBici pueden usar su antigua tarjeta durante un mes.

Con esta y otras dudas, viendo que el cielo amenaza un chaparrón importante, la experiencia práctica se deja para el día siguiente. Llamamos al número de asistencia que comienza por el 901... Son las 17.30, no es deshora. Nadie responde. Siguiente paso: memorizamos el número de WhatsApp que la máquina asegura atiende 24 horas. Les planteamos las dudas... Silencio. A la mañana siguiente comprobamos el número. Está correcto. E insistimos vía WhatsApp, explicando que queremos usar el servicio esa misma tarde y agradeceríamos tener resueltas las cuestiones. Tres días después no hay indicios de respuesta.

Solo para Android

La propia máquina de la estación de bicis sugiere otra forma de utilizar el servicio: la 'app' de Labici (que es la que gestiona el servicio). Otro freno: solo está disponible en Play Store, es decir, para Android. Nada para la familia Apple, con la que opera una parte importante de la sociedad. La descargamos en un dispositivo móvil. Y se certifica: no existe el botón de Logroño, sí el de otras ciudades donde ya opera el sistema: Murcia, Benidorm, Altea, Ponferrada, Majadahonda, Gandía, Getafe y VilaGarcía.

Freno de contrapedal

Es jueves y ha llegado el momento de probar el sistema BiciLOG en toda su integridad. En el puesto de La Cava, en el Parque Picos de Urbión, comienza la ruta. Primero: pago en la máquina del abono por un día, 5 euros (la primera vez con un extra de un euro por la tarjeta), a través de tarjeta de crédito, no hay otra fórmula de pago.

A continuación, por una de las ranuras, aparece un tarjeta blanca, sin ningún tipo de logotipo identificatorio. Ahí surgen algunas dudas, ¿dónde ponerla para que se active el servicio de préstamo y poder coger la bici definitivamente? Se coloca en una pantalla blanca y, tras introducir nuestro DNI y nuestro PIN, se elige la bici a utilizar.

Ahí arranca un paseo, desde la zona Sur de Logroño hasta Gran Vía, por los inconexos (en ocasiones) carriles bici... Es el momento de descubrir que la bici tiene un manejo ágil, no pesa en exceso, y tiene tres cambios de marcha en el manillar de la mano derecha. Pero, otra sorpresa, no tiene freno de mano de la rueda trasera. Es freno de pie, es decir, se frena cuando el pedal va marcha atrás. Un formato poco habitual en la cultura española, común en los países nórdicos u Holanda, y que puede provocar algunos sustos en descensos de cuestas, cuando se juega con los pedales hacia atrás.

Así llegamos hasta el puesto de Gran Vía. Toca enganchar la bici. Estamos al límite de los 90 minutos que permite el sistema tenerla en uso de forma continuada, sin posteriores penalizaciones. El tiempo ha pasado rápido disfrutando de Logroño sobre dos ruedas.

Con la experiencia a punto de terminar, se nos vuelven a acercar posibles usuarios. «¿Se pueden coger directamente?», pregunta un señor cuando nos disponemos a enganchar la bici. «¿Pero tenemos que sacarnos una tarjeta en el Ayuntamiento, no?», cuestionan unas jóvenes mientras miran los vehículos. «¿Y puedo pagar en metálico? Porque me gustaría coger algún día. Esto lo veo anunciar en los medios, pero para la gente más mayor es complicado», admite Andrés, cercano a los sesenta. La conclusión es clara: dos días en el puesto de Gran Vía y en unos minutos varias consultas ciudadanas. Casi nadie lo tiene claro.

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