La segunda fase de Vélez de Guevara terminará en el verano de 2018

La segunda fase de Vélez de Guevara terminará en el verano de 2018

El proyecto de la segunda fase de la calle Vélez de Guevara, que afecta a una superficie de 2.300 metros cuadrados, se encuentra, en la actualidad, en fase de licitación

LA RIOJA

La segunda fase de las obras de la calle Vélez de Guevara de Logroño, comprendida entre Pérez Galdós y Torremuña, estará finalizada para el verano de 2018, con la previsión de que se inicien a principios del próximo año, con un presupuesto de 531.955 euros y un plazo de ejecución de cuatro meses.

Según explica EFE en una nota, Los concejales de Transporte Urbano, Francisco Iglesias; y del Distrito Centro, Mar San Martín, se ha reunido hoy con los vecinos de la calle Vélez de Guevara para presentarles los detalles de la segunda fase de remodelación de la calle, cuya primera parte, entre las calles Vitoria y Pérez Galdós, se inició el pasado 20 de febrero y finalizó en julio de 2017.

El proyecto de la segunda fase de la calle Vélez de Guevara, que afecta a una superficie de 2.300 metros cuadrados, se encuentra, en la actualidad, en fase de licitación, una vez adjudicadas y firmado el contrato, ha indicado el Ayuntamiento en una nota.

La calle Vélez de Guevara tiene una extensión de 520 metros de largo y 14 de ancho y se prolonga desde Vitoria hasta Duques de Nájera, con la previsión de que en esta legislatura se llevará a cabo su entera renovación, por un importe global de dos millones d euros.

"Con la remodelación de Vélez de Guevara cumplimos un compromiso con los vecinos y completamos la regeneración del entorno del Palacio de Justicia", ha afirmado Iglesias.

Ha añadido que, además del saneamiento, la ampliación de las aceras era una de las demandas de los usuarios y con ella "se aporta protagonismo al peatón".

Para él, "este proyecto es un ejemplo del modelo de democracia participativa, en la que los vecinos intervienen de forma activa en la mejora de su entorno más próximo".

Ha incidido en que es "una política de hacer ciudad sobre la ciudad existente, siempre contando con vecinos, comerciantes y hosteleros de la zona".

Con este proyecto se pretende dar continuidad a la sección ya realizada en las obras de la primera fase, manteniendo el esquema mixto de tráfico peatonal y rodado, potenciando la zona del peatón y manteniendo un tráfico rodado lento, con una velocidad limitada a 30 kilómetros a la hora.

El cruce de esta calle con Torremuña es donde el proyecto adquiere una mayor identidad, ya que el cruce se realiza de forma elevada y se libera de la presencia del aparcamiento al reducirse el paso rodado y aparecen pequeñas zonas de estancia.

También se proyectan jardineras, que separan y protegen al peatón del tráfico, con lo que resultan unos espacios de dimensiones importantes que enfatizan y dar preferencia a la presencia del peatón.

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