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Pop de primero y folk de segundo

Arriba a la derecha, Jorge García durante su actuación, y a la izquierda y abajo, público. :: Miguel Herreros

Celtas Cortos ofrece un concierto crítico precedido del local Jorge García Pasaro

DIEGO MARÍN A. LOGROÑO.

La plaza del Mercado se ha convertido, desde hace tres años, en el espacio elegido para el último gran concierto de la programación de San Mateo. Junto a la asociación de hostelería de la zona, el Ayuntamiento de Logroño ha programado allí a La Fuga primero, Iberia Sumergida y La Frontera el año pasado y a Celtas Cortos y Jorge García Pasaro en este 2017. Son actuaciones a tiro hecho, bandas conocidas, hasta demasiado vistas, y que con la condición de gratuidad, en fiestas, siempre atraen a suficiente público, y más aún en el centro.

Y así fue en el caso de Celtas Cortos, un grupo de folk-rock que no sólo sobrevivió a la marcha de su cantante Jesús Cifuentes sino que, además, lo readmitió años después. La plaza del Mercado se llenó desde el inicio de la actuación del local Jorge García Pasaro, jugador de fútbol y músico que poco a poco se está labrando una trayectoria a base de muchas actuaciones en todo tipo de bares, plazas e incluso bodas. Además de las canciones de su disco 'En busca de un sueño', y para alargar su repertorio durante una hora, interpretó versiones como las de 'La chica de ayer' de Nacha Pop (tercera vez que sonó en directo en estas fiestas de San Mateo, 'Insurrección' de El Último de la Fila y '90 minutos' de India Martínez.

Jorge García Pasaro se dio a conocer con versiones de Pablo Alborán, Manuel Carrasco y David Bisbal y es agradable comprobar cómo incluso en esto experimenta una evolución a mejor. Y hay que decirlo, cuenta con un grupo de seguidores que corean las canciones más conocidas de su pop romántico, como 'Princesa de barrio' y 'Para decir que he vuelto'.

Celtas Cortos fue un rollo completamente distinto, arrancando ya pasada la media noche, después de que el telonero comenzara con media hora de retraso. La banda de Valladolid hizo sonar todo un completo ramillete de instrumentación: batería, bajo, guitarra eléctrica y acústica, saxofón, flauta travesera, gaita, trombón... a través de unas canciones de aire rural, si no medieval, que siempre cumplen un objetivo, lanzar un mensaje. Y en la noche del viernes muchos de los mensajes fueron críticos.

Cifuentes presentó las canciones y dedicó algunas de ellas. De las primeras, defendiendo a los refugiados y señalando a los poderes, recordando, además, que Amnistía Internacional en La Rioja estaba recogiendo firmas en la plaza para instar al Gobierno de España a que cumpla con el acuerdo establecido con la UE de acoger a 17.337 inmigrantes. Había miles de espectadores y la mayoría aplaudieron y jalearon al cantante, pero sólo 208 firmaron.

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