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Una noche de 'heavy metal', pero en familia

El grupo de tributo a Guns n' Roses, en Logroño. :: SONIA TERCERO/
El grupo de tributo a Guns n' Roses, en Logroño. :: SONIA TERCERO

Los tributos de Guns n' Roses, Iron Maiden y AC-DC cierran el programa musical de San Mateo

DIEGO MARÍN A. LOGROÑO.

La última noche de las fiestas de San Mateo 2017 supuso un auténtico empacho de conciertos, aunque lo cierto es que ninguno de ellos tuvo como cabeza de cartel a banda nacional alguna. Parece excesivo que en paralelo se desarrollen media docena de actuaciones musicales en directo, todas dentro del casco antiguo de Logroño, como si la ciudad tuviera la misma dimensión que en el siglo XVI, a la sazón: en la plaza de San Bartolomé, los conciertos de los grupos locales Cuarentena, Sleeping Lion y Terzero en Discordia; en el Espacio Peñas 2.0, los tributos de Guns n' Roses, Iron Maiden y AC-DC; en la Caseta de Andalucía, Trío de Tres; en la plaza del Parlamento, el Parrilla Rock con The Monster Lover, Adiós, Nicole, The End y Entropía; en la plaza del Mercado, un 'revival' de música de los 80 y 90. Una auténtica locura.

La mayor parte del público, cerca de un millar, se lo llevó el Espacio Peñas 2.0, que con al menos media hora de retraso comenzó de forma potente con un tributo a Guns n' Roses. Como sucede en este tipo de homenajes ya tan frecuentes, la música se logra imitar bastante bien, no así la voz del cantante, que suele ser lo más característico de los grupos. No obstante, musicalmente hablando, los tres grupos dieron la talla y ofrecieron lo que se esperaba: escuchar en directo, de forma barata si no gratuita, casi a modo de 'karaoke' con cierto nivel, las canciones clásicas de tres de las bandas más importantes del heavy.

Tal vez lo que más llamó la atención fue el cantante del tributo a Iron Maiden, que más parecía el líder de Morat con una pantalones subidos hasta la rodilla y peinado de peluquería y que se arreglaba constantemente durante el directo. ¡Si le viera el Bruce Dickinson de la primera época! Y que el guitarrista del tributo a AC-DC, que debería asemejarse a Angus Young, en realidad era un calco al músico 'indie' Carlos Sadness.

Y también sorprendió que pasada la medianoche todavía funcionaran los hinchables y la máquina de algodón de azúcar en el Espacio Peñas 2.0, lo que facilitó que la velada, más que de 'heavy metal', que también, fuera familiar, porque hubo muchos niños con sus padres. De hecho, durante los dos primeros conciertos, los de homenaje a Guns n' Roses e Iron Maiden, una veintena de infantes ocuparon las primeras filas. Y hasta hubo un grifón.

En la plaza del Parlamento inauguró la última cita del 'Parrilla Rock' el grupo local The Monster Lover, la última promesa seria de la música riojana actual, una banda con aires a White Stripes y buen gusto. Después actuaron los invitados murcianos Adiós, Nicole, con un pop cotidiano pero simpático y fresco. El segundo grupo local de la noche fue The End, con un 'metal' de voz femenina cantando alternativamente en castellano e inglés. Y, al final, cerraron los cántabros Entropía.

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