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Noche de heavy con algodón de azúcar

Noche de heavy con algodón de azúcar

Las bandas de tributo a Guns n’ Roses, Iron Maiden y AC-DC, junto al Parrilla Rock, protagonizan la última noche de conciertos de San Mateo

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

Cuando acudimos al médico y la cita se retrasa, nos sabe a rayos, igual que si nos parece que esperamos demasiado a que nos sirvan la comida en un restaurante o si perdemos mucho tiempo atrapados en un atasco. Sin embargo, cuando los conciertos empiezan tarde, el retraso pasa muchas veces desapercibido.

La noche dedicada a los tributos de Guns n’ Roses, Iron Maiden y AC-DC en el Espacio Peñas 2.0 comenzó ayer a las 22 horas, cuando en el programa de San Mateo estaba anunciada a partir de las 21.30 horas y en otros carteles, a las 21. Pacientemente esperaron el inicio una veintena de niños apostados en la primera fila del recinto, con no más de 15 años. Y hasta un perro de raza grifón. Un rockero que sale al escenario, aunque sea de un grupo tributo, debe sorprenderse al subir al escenario y contemplar ese público: «¿Nos habremos equivocado?». En el Espacio Peñas 2.0 todavía funcionaban los hinchables y el dispensador de algodón de azúcar, y siguieron haciéndolo un tiempo más, por lo que se convirtió en un recinto ideal para los padres de familia con un pasado rockero.

Con unos guitarreos excelentes arrancó el primer concierto de la noche, ya con mucho público esperando, en torno a un millar. La música era de buena factura y los músicos, sobre todo los guitarristas, exhibieron ese punto de chulería a veces necesario encima de un escenario, aunque el cantante, más que Axel Rose, se pareciera físicamente al de Creedence Clearwater Revival. El guitarra solista tampoco era muy parecido a Slash, flaco como un espárrago, tatuado y depilado hasta los sobacos y con el pelo corto, pero eso sí, tocando en vertical para fardar. Y lo hacía bien, así que nada que objetar. Le faltaba el sombrero de copa. ‘Welcome to the jungle’ fue el primero de los clásicos que sonó. Y tras un arranque arrollador, el cantante se dirigió al público: «¡Desde aquí se ve un porrón de gente!».

Después actuó un grupo de tributo a Iron Maiden, de quien llamó la atención el cantante con aire pijo, pantalones remangados y que no paró de atusarse el pelo (también corto) durante el directo.

Igualmente se dirigió al público para confesar que se le da mal hablar en público: «Espero que os lo paséis bien. ¡Nosotros vamos a estar pasándolo pipa!». Los ‘heavys’ parecían haber sido domesticados.

Quizá por eso los niños no abandonaban la primera fila del concierto, algo desconcertante. Tampoco lo hicieron mal los músicos de este tributo, si uno cerraba los ojos. Provocaron que hubiera puños y cuernos con las manos alzadas e, incluso, uno alzó su muleta en señal de agrado. Algunas de las canciones más celebradas fueron ‘The number of the beast’ y ‘Wasted Years’.

Tres en menos de 200 metros

Anoche, en menos de 200 metros se concentraron tres conciertos al mismo tiempo, el triple del Espacio Peñas 2.0 que finalizó con el tributo a AC-DC, el de Trío de Tres en la aledaña Caseta de Andalucía y el cuádruple del Parrilla Rock en la plaza del Parlamento. Parece una locura teniendo en cuenta de que hay una ciudad entera disponible. Así, la concentración de jóvenes haciendo botellón en torno al Muro del Revellín y el ‘meadero’ furtivo en el que se convirtió el aparcamiento de Valbuena resulta hasta lógico.

En el Parrilla Rock actuaron The Monster Lovers, Adiós, Nicole, The End y Entropía. Y como suele ser habitual, ni se respetó el orden ni la hora de las actuaciones, cuyas transiciones entre grupo y grupo, además, resultaron interminables.

The Monster Lovers es una de las actuales promesas de la música de La Rioja y así lo demostraron. Adiós, Nicole actuaron después, un grupo de Murcia invitado por el Ayuntamiento de

Logroño y que realizaron un pop fresco y digerible, hasta simpático. Continuó The End, una banda local con un metal casi gótico que combina el castellano y el inglés en sus canciones y que vio pasar a varios tunos por entre sus espectadores. Y finalizó la noche el grupo santanderino Entropía.

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