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Carlos Jean 'Dj' puso en pie al público en su regreso

Carlos Jean, un viejo amigo de los sanmateos, ante una plaza abarrotada. :: JUSTO RODRÍGUEZ

El popular músico hizo vibrar la plaza del Ayuntamiento inmediatamente después del cohete

ÁFRICA AZCONA

logroño. Tras el cohete... el estallido de la fiesta. Sin apenas intervalo, empezó a sonar 'Beautiful now' y la locura se desató entre los miles de congregados en la plaza del Ayuntamiento. Era el regreso del 'Dj' Carlos Jean con su público de Logroño, al que volvió a poner en pie durante una hora y media. El cantante y productor, nominado seis veces a los Grammy, ponía música a los sanmateos dos años después y no decepcionó. Con decenas de miles de personas a sus pies, sorprendió con un popurrí de ritmos electrónicos nuevos y clásicos que hicieron bailar y saltar con los brazos en alto a un púbico sin distinción de edad. Jóvenes y no tan jóvenes, abuelos con nietos subidos en sus hombros, padres con ganas de pasarlo bien, algunos a la última en las tendencias musicales, curiosos, escépticos... El músico español, de origen parcialmente haitiano, les puso a bailar a todos. El tono festivo fue aumentando poco a poco y pronto comenzó el griterío y la alegría en una plaza abarrotada donde reinó el buen ambiente y las ganas de darlo todo.

Globos de colores, hinchables -un cocodrilo verde dominó la escena-, banderas riojanas (también alguna con el arcoíris, símbolo del orgullo gay), pañuelos anudados al cuello (pocos entre la juventud) y diversas pancartas, como la que proclamaba que en Logroño nadie se siente extranjero, fueron los protagonistas de la plaza, donde una vez más el 'cohete limpio' fue el protagonista, aunque no tanto en sus alrededores. Para garantizar la normalidad del disparo del cohete se instaló un control a la altura de la Escuela de Artes desde donde se requisaba cualquier botella con bebidas alcohólica. Las retiradas se introducían directamente en los contenedores instalados expresamente. Un cuarto de hora antes del disparo ya se habían retirado más de 200. Pocas 'litronas' lograron pasar el control, aunque en su lugar proliferaron las botas de vino. «Esta era de mi abuelo», se le oía contar a un chaval con la bota cruzada mientras enfilaba el camino hacia el Ayuntamiento, donde un año más volvió a reinar la responsabilidad. A escasos metros, sin embargo, la Glorieta junto a las escaleras del Sagasta ofrecía la peor imagen de la fiesta con restos de 'botellón' inundándolo todo.

Un detalle que no empañó el buen ambiente en el arranque de unos sanmateos en el que se pudo ver un largo desfile de participantes con disfraces y accesorios de todo tipo: pelucas, gafas con largas pestañas incorporadas... Cada uno interpretó la fiesta a su manera y así por la plaza se vio desde una hormonada Heidi, con una barba de días, a un pato más que mareado y a un grupo de espartanos riojanos, que llegaron los primeros para coger sitio junto al escenario y dispuestos a defender su patria a cualquier precio. «Cada año cambiamos, hemos venido de 'power rangers', de 'tortuga ninja', de 'Cazafantasmas'... Nos gusta disfrazarnos en el cohete para darle un poco de color y ambiente», se sinceraba Míkel, envuelto en una bandera riojana a modo de capa. Muy cerca, un grupo de chicos y chicas vestidos todos con traje regional con sus faldas incluidas y en versión deportiva y aire divertido intentaban llamar la atención sobre la necesidad de reivindicar lo propio. «Somos riojanistas y queremos que se siga nuestro ejemplo y que todo el mundo venga con el traje al cohete, a ver si nos copian», animaban Maite y Vianca. Un patriotismo del que también hacían gala Alberto y sus amigos mientras enarbolaban la bandera española. «Queríamos comprar una de La Rioja, pero ya no quedaban...». Ganas de pasarlo bien y otros siete días por delante para divertirse y disfrutar.

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