La Rioja

EZKURDIA Y REZUSTA, EL TRIUNFO DE LA RESISTENCIA

Jaka y Merino, ganadores, saludan a Arretxe y Salaverri, tras el primer encuentro de la tarde. :: díaz uriel
Jaka y Merino, ganadores, saludan a Arretxe y Salaverri, tras el primer encuentro de la tarde. :: díaz uriel
  • A todo o nada, en el último tanto de San Mateo, el décimo error de Albisu impide la remontada

La resistencia casi siempre tiene todas las de perder. En la guerra contra ejércitos invasores, los resistentes son menos, peor armados y perseguidos hasta la aniquilación. Por eso sus triunfos suelen ser parciales. Golpes de mano, sorpresas o escaramuzas con final feliz. Difícilmente ganan las batallas, pero siempre pelean hasta el final en pos de un objetivo lejano.

Ezkurdia y Rezusta fueron durante toda la feria de San Mateo los enriscados, dispuestos a dar la sorpresa y a aprovechar cualquier mínima ocasión para causar bajas. Ayer siguieron el mismo guion en el Adarraga. Era la final de San Mateo y ambos necesitaban salir reforzados, especialmente Ezkurdia, que si quiere dar el salto a ese escalafón de tercer delantero de la empresa Aspe debe adornar su esfuerzo con triunfos. Rezusta es otra historia. Podrá cosechar victorias o no, pero su zurda es sencillamente prodigiosa. Ayer, con el peso de una final como la de San Mateo y ante un rival como Albisu, volvió a ejecutar esa pelota limpia y sin alharacas, sólo golpe y precisión, para sujetar el partido en los momentos precisos.

Porque la del Adarraga fue una guerra de guerrillas. Sin cuartel y, en demasiadas ocasiones, sucia por lo poco espectacular y los errores acumulados. Demasiados (25 más dos saques restables sobre 43 tantos) para un partido, pero también justificables por la carga de esfuerzo. Albisu fue el que salió más mermado de esa brega sin cuartel, sobre todo en la primera mitad del encuentro. Mandó cueros arriba, abajo y a un lado. Como en su primer partido de la feria. Una brecha que, a la larga, se convirtió en insalvable.

El Adarraga anhelaba un duelo de delanteros, como en los tiempos de Titín, y se encontró de bruces con un pulso en la zaga entre Rezusta y Albisu. Altuna, el estilista, el mago, no encontraba su sitio ni pelota para rematar. El culpable: el francotirador Rezusta. Y Ezkurdia comenzó con seriedad y sin meterse en problemas.

Tres tantos para colorados con Albisu tirando la primera pelota y Ezkurdia firmando una cortada y un golpe atrás al ancho. Necesitaba Altuna electricidad y lo hizo con una dejada al rincón engañando a Ezkurdia con el cuerpo (3-1).

Se fueron Ezkurdia y Rezusta hasta el 7-2 porque Albisu regaló otras tres pelotas (la última en un saque restable) y Altuna, en una buena alcanzada en las tablas, no se limitó a llevar la pelota al verde, sino que intentó la contradejada. No salió.

En el tramo inicial de la refriega, el ejército mejor armado, más potente y capacitado veía cómo explotaban sus primeros polvorines y caía en picado su confianza. Albisu podía ser el del primer partido de la feria, errático, o el del segundo, solvente. Hasta el ecuador, fue el primero.

El Adarraga quería emoción y tenía ganas de rugir. Por eso, la alcanzada de Rezusta que supuso el 8-4 fue jaleada como un tanto grande. Porque Altuna tenía todo a su favor, después de abrir al ancho y tirar al suelo a Ezkurdia, pero se confió y la siguiente dejada la ejecutó con demasiada confianza y altura. El zaguero de Vergara llegó y ¡con la derecha! subió el tanto al marcador. La ovación fue enorme.

La tendencia seguía siendo colorada, aunque Altuna ya dejaba algún gancho de calidad (9-5). Pero Albisu lanzó otras dos pelotas fuera de manera consecutiva (11-6). La ventaja se mantenía cuando Ezkurdia enmendaba un error con un ganchazo (14-9). Incluso la diferencia llegó a los seis tantos con un error de Altuna. Los resistentes estaban a punto de asaltar las líneas enemigas. Pero siempre existe un punto de indecisión cuando el pequeño ve cerca la gloria.

Y los grandes generales lo aprovechan para recomponer sus tropas. Altuna es joven, pero le sobra talento. Pequeño como Napoleón y con su mismo genio, el de Amézqueta fue el líder de una tacada de siete tantos, con Albisu ya a pleno rendimiento y buscando la diestra de su rival en dos magníficos tantos consecutivos que acabaron con Rezusta tropezando con el set de descanso. Del 15-9 a 15-16. Otro salto mortal.

Pero cuando tocaba rematar la faena, el partido encontró su momento de igualdad máxima. Nadie quería perder y no era cuestión de arriesgar. Cada tanto era el cerco de Stalingrado, con refugios, ataques y contraataques para empatar a 16, 17 y 18. Y otra ronda de errores y un gran acierto, con Ezkurdia en plan artista para llevar el 21-19 con una cortada propia de Altuna. Pero falló el gancho y Rezusta, casi perfecto hasta ese momento, envió una de las pelotas más fáciles a la chapa. 21-21. Parón y trabajo frenético para los corredores.

A todo o nada, Albisu, que había enmendado su papel, falló y el ejército más potente entregó las banderas. La resistencia había ganado, por una vez, y Ezkurdia y Rezusta cerraban su verano con un triunfo más emocionante que bello, pero tan trabajado en toda la feria que es más que digno de elogio.

Merino y Darío ganan

No hubo color en el primer duelo de la tarde. El pulso de zagueros riojanos quedó diluido por la patente superioridad de Jaka y Merino sobre Arretxe II y Salaverri. Aunque hasta el ecuador hubo igualdad, pero siempre con tendencia azul, en el 9-11 se rompió el partido. Jaka se inspiró, comenzó a rematar y castigó con el saque a Salaverri, que se vio superado. Así, los vencedores cogieron la tacada buena y se fueron directos hasta el 22. Y, en el último choque de la feria, Darío y Erostarbe vencieron por 18-13 a Arteaga e Iturriaga, con otro buen papel del de Ezcaray.