La Rioja

La Frontera, en el límite del bien

La Frontera, en el límite del bien
  • El grupo de los 80 se exhibe en el concierto celebrado en la plaza del Mercado y pone la guinda al programa musical de San Mateo

Va a ser cierto que los viejos rockeros nunca mueren. Al menos los rockeros de verdad. Porque, seamos sinceros, el concierto de La Frontera no prometía mucho en principio. El grupo nació y alcanzó su esplendor en los 80, hace nada menos que 30 años, y aunque bien es cierto que nunca lo han dejado, a pesar de los cambios de formación, en los últimos tiempos apenas se había sabido nada de la banda. Pero volvieron, actuaron en la plaza del Mercado de Logroño poniendo el broche final al programa musical de San Mateo y ofrecieron un espléndido directo ante más de un millar de espectadores.

Muchos desempolvaron las chupas vaqueras, se calzaron las botas, lucieron sombrero y peinaron a sus hijos con el tupé que ya no pueden o se atreven a lucir ellos mismos para asistir a la actuación de La Frontera. El grupo arrancó puntual, hasta en eso acertaron. ‘Siete calaveras’, ‘Pobre tahúr’ y ‘Viento salvaje’ fueron algunas de las primeras canciones en sonar, y lo hicieron con suficiente intensidad para resolver la curiosidad de los asistentes y captar su atención. Pero tal vez la canción que acabó por explosionar el concierto fue ‘Juan Antonio Cortés’, demostrando que allí estaba tocando una verdad de verdad, original, que sabía lo que hacía y lo hacía bien. Y cabe subrayar, sobre todo, al guitarrista Harry Palmer, a quien fue una maravilla oírle tocar.

El rockabilly vive una especie de revitalización, si no resurrección. Quizá tenga que ver con unas declaraciones de David Summers, cantante de Hombres G, grupo contemporáneo a La Frontera: «Que seamos los mismos siempre los que seguimos trabajando es un poco preocupante. Las compañías están buscando a gente nueva, un grupo de chavales que salga y parta la pana. Llevan años y no sale, y eso da lugar a que los que hagamos giras importantes seamos los que llevamos haciéndolo muchos años, entiendo que porque la gente sigue valorando mucho esa música que hicimos. Se tiene eso como mejor que lo que se hace ahora y a nosotros nos beneficia porque seguimos trabajando como el primer día, llenando y flipando por que no se acaba». La opinión de Summers vale perfectamente para justificar la presencia de La Frontera en Logroño. A veces, incluso, más vale malo conocido que bueno por conocer, pero La Frontera, además, hizo alarde de profesionalidad, mostraron que están en forma, exhibieron contundencia y fuerza y ofrecieron un directo entretenido e interesante.

A galope

Javier Andreu cuenta con una de esas voces graves, labrada a base de alcohol y cigarrillos, tal vez, pero es una voz que transmite y emociona, como la de Diego Vasallo, otro contemporáneo. La Frontera hizo un buen repaso a su trayectoria musical, interpretando éxitos como ‘La ley de la horca’, ‘El límite’, ‘Cielo del sur’, ‘Si el whisky no te arruina, las mujeres lo harán’… «Estamos haciendo un repaso a los diez discos… no sé cuántos discos tenemos, a los 30 años de la banda», confesó Javier Andreu. La música sonó a galope, sin artificios, aparentando sencillez pero con mucho nivel.

Mediado el concierto el grupo parecía viajar en caballería por el desierto, lanzando aullidos y advirtiendo de su llegada. Eran totalmente ochenteros, pero lo hicieron bien y agradaron al público. En la recta final sonaron canciones como ‘Volverán los buenos tiempos’, ‘La traición’ y, por último, ‘Viva Las Vegas’, versión castellanizada del clásico de Elvis. Antes, Andreu interpretó solo con su guitarra la balada ‘Aunque el tiempo nos separe’. Al final, sumaron más de una hora y media de directo entretenido que dejó muy buenas sensaciones.