La Rioja

Bocados riojanos por miles en torno a la parrilla

Los 'Toylas', ayer, con buen humor y mejor producto. :: s. t.
Los 'Toylas', ayer, con buen humor y mejor producto. :: s. t.
  • El multitudinario elogio a uno de los platos de más tradición y mayor sabor vuelve a unir a todo un pueblo y a sus gentes el último día de las fiestas

  • La VIII Exaltación de Chuletillas Asadas establece un récord con 100 cuadrillas participantes

Logroño. Cien. La Exaltación de Chuletillas Asadas de San Mateo se convirtió ayer en centenaria. Cien fueron las cuadrillas que por primera vez se dieron cita en la multitudinaria parrilla que, con el nuevo formato, ya va por su VIII edición. Y las que quedan, vista la creciente aceptación del acto entre logroñeses y riojanos venidos de otras partes de la comunidad.

La capital, en su último día de la 60 fiesta de la Vendimia, brindó su particular elogio a uno de los bocados de más tradición y mayor sabor en la tierra con nombre de vino... Todo un encumbramiento entre parrillas y sarmientos con las chuletillas en lo más alto. «No hay quien se resista», venía a resumir el sentir general.

La avenida de Colón se volvió a inundar un año más con los olores y los sabores más nuestros y Logroño se congregó de nuevo en torno a la mesa para degustar uno de los bocados más afamados de la gastronomía riojana.

«Chuletillas, sí, pero que no falte chorizo, salchichón, morcilla, panceta o careta», explicaban en plena faena Pedro, Juan, Rubén y Juan Carlos bota de vino en mano. «Han sido 100, porque son las plazas que han salido, pero bien podrían haber sido muchas más... vamos, que no habría problema por ocupar toda la avenida», añadían Ramón y José Miguel, únicos con mandil en un grupo de casi una veintena de comensales.

Si por el humo se sabe dónde está el fuego, pocos dudaron ayer de que en la céntrica avenida ardía algo y gordo. Uno de nuestros platos más populares y emblemáticos atraía de nuevo a numeroso público, entre participantes y curiosos, dándose la última comilona de los sanmateos. Generalmente a título particular, aunque hubo excepciones como la mesa del PR+ o del Colegio de Economistas.

Avenida de Colón, concretamente en su tramo comprendido entre Duquesa de la Victoria y Doctores Castroviejo, se convertía pocos minutos después de las 11 en una gran parrilla en la que, como también se pone de manifiesto en cada edición, más que una exaltación parecía una exhalación -incluso inhalación- en la que no hay quien se salve de quedar impregnado durante toda la jornada, aunque con sumo placer y gusto. «Llegas a salivar», bromeaba un buen amigo.

Josu Rodríguez, de carnicería Alejandro -en la misma calle-, recordaba con cierta nostalgia el festival de la chuletilla de antaño. «Suministrábamos el producto entonces», rememoraba tirando de móvil mientras enseñaba unas fotografías antiguas dando fe de ello. «Todo ha cambiado, y mucho, pero aquí seguimos», apostillaba.

«Esto, una vez recuperado, no puede dejar de hacerse nunca», era una de las frases más repetidas... también como cada año. Las mesas y las sillas... La arena y la plancha... Y la gente, mucha gente, y toda dispuesta a la mejor de las invitaciones. «Hospitalidad, como verás, toda la del mundo», decían a fotógrafa y redactor Íker y el pequeño Manuel.

El calificado otrora acto solo apto para tragaldabas ha dado paso a una de las citas más multitudinarias y abiertas a la participación del programa mateo. «Tragaldabas somos todos», sentenciaban los 'Toylas'.