La Rioja

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Los niños representantes de la ciudad disfrutaron en el tinanco en una llena plaza del Ayuntamiento. :: J. rodríguez

Tinancos de medalla

  • Seis deportistas olímpicos riojanos protagonizaron el 'pisado popular'

Seis deportistas olímpicos riojanos protagonizaron ayer el pisado popular de Logroño, un acto cada vez más consolidado dentro del programa mateo y que ayer repitió éxito de público pese a la ausencia del ciclista Carlos Coloma, medalla de bronce en Río, a quien se le esperaba hasta el último momento, pero que finalmente no pudo asistir por compromisos profesionales en Madrid. «Tenía un asunto importante para su futuro profesional», explicaba el concejal de Fiestas, Miguel Sáinz, poco antes de comenzar el acto popular.

Su ausencia fue suplida sin embargo por la espontánea y simpática intervención del resto de deportistas olímpicos, para algunos de los cuales el de ayer no era su primer 'pisado', aunque en un ámbito más doméstico. «Yo lo suelo hacer con frecuencia en mi casa de Huércanos», señalaba José Ángel Balanza 'Gorostiza' (Barcelona 1992-pelota) con los pies aun rezumando mosto, al igual que Jesús Ruiz Bastida (Barcelona 1992-pelota), acostumbrado a vendimiar según esta técnica ancestral con su suegro en la bodega familiar.

Para Ireane Ruiz (Sidney 2000-Taekwondo) esta sí era, sin embargo, la primera vez que pisaba uva y confesó una «sensación agradable, pese al miedo a resbalarme...». Junto a ellos también se subieron al escenario mateo Juan Carlos Traspaderne (Los Ángeles 1984-atletismo), ahora dedicado entrenar a otros deportistas; Julián Galilea (Atlanta 1996-Fútbol 7), quien pensaba que iba a sentir mayor aspereza al contacto con las uvas; y José Ignacio Hurtado (Atlanta 1996 y Sidney 2000-Fútbol 7).

Un broche de oro musical

Todos ellos fueron desfilando ante la imponente presencia de dos gigantes: el gaitero de Albelda Serafín Abeytua y la danzadora y maestra de nuestro folklore Nieves Sáinz de Aja. También los vendimiadores, que vivían su segundo 'pisado' tras el oficial celebrado la víspera en El Espolón, admitieron que la experiencia superó sus expectativas. «Fue increíble verme ahí arriba y sentirme tan protagonista», admitía Jesús Javier González. «Ha sido como pisar un jardín...», añadía, mientras su compañera, Leire Calvo, confesaba que la sensación fue rara, «porque además de las uvas, había racimos...».

Un total de 300 kilos de uva fueron depositados en dos grandes tinancos que fueron pisados también por los niños representantes de la ciudad, que entraron de diez en diez y con gran alborozo en cada recipiente, sin que les importara nada el protocolo. «Las uvas estaba suaves, pero frías», reaccionaba Carmen Santamaría, del colegio Duquesa de la Victoria.

Después seguirían los voluntarios de Logroño, encargados de realizar una labor fundamental para que la fiesta discurra en orden, y muchos ciudadanos que de forma voluntaria quisieron también participar en un acto que cada año congrega más público.

La velada discurrió a ritmo de la música del grupo de danzas Aires de La Rioja, que interpretaron jotas como la Danza de Logroño, la Jota de La Rioja Alta y la Jota de Logroño. El tiempo, recién estrenado el otoño, esta vez sí acompañó y entre los participantes nadie evitó el paso de sumergir los pies en los barreños dispuestos para lavarse los pies.

El broche de oro lo puso el tenor Jorge Elías, acompañado al piano por Javier Ruiz Soria. Su interpretación de 'La tabernera' y 'En La Rioja nací' despertó una fuerte ovación por parte del público, que llegó a emocionar al artista como confesó poco después. «Para mí ha sido el escenario más especial y también una de la actuaciones más especiales», señaló.

Los bailes regionales abrieron el acto y los mismos bailes los cerraron. Y todo ello bajo la atenta mirada de las autoridades locales, con la alcaldesa, Cuca Gamarra, a la cabeza.