La Rioja

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/ Miguel Herreros

Los Ramones son The Ramonas

  • El singular tributo femenino a la legendaria banda de punk rock protagoniza la programación musical de la noche del jueves de San Mateo

En el 2007 una treintena de bandas locales rindieron tributo a Los Ramones con un disco-libro editado por el Ayuntamiento de Logroño. Los grupos riojanos versionaron otra treintena de canciones de Los Ramones confesando la intimidad de sentirse influenciados por la banda de punk. De repente, todos eran devotos del punk. De aquellos 150 músicos que participaron en tan necesario homenaje que, eso sí, contó con el beneplácito y reconocimiento de Tommy Ramone, uno de los baterías de la banda estadounidense, quizá no más de cinco asistieron ayer por curiosidad o vergüenza torera al concierto de The Ramonas, el tributo femenino que actuó en el Espacio Peñas 2.0. El grupo celebra el 40 aniversario de la creación de Los Ramones originales y en la gira actual que están realizando por España interpretan de forma completa discos como ‘Rocket to Russia’ y ‘Road to ruin’, y algunas más de ‘Leave home’, ‘Pleasant dreams’ y ‘Animal boy’, por ejemplo, porque el repertorio, interpretado de forma frenética durante poco más de una hora, incluyó una treintena de canciones, desde ‘Lobotomy’ hasta ‘Blitzkrieg Bop’.

Desde luego, The Ramonas no deja de ser otro grupo tributo más –y aún quedan por pasar los de Hérores del Silencio y Los Delinqüentes por lo que queda de programación de San Mateo–, por lo que casi todo lo bueno que se puede decir del mismo apenas es mérito propio. Y en Logroño ya se ha podido ver un par de veces al propio Marky Ramone con su propio grupo de autotributo en la gira Ramones 30th Anniversary Tour. Pero esta banda, The Ramonas, tenía algo que la hacía diferente, y es que eran chicas. El tributo era un imposible por lo que parecían un grupo diferente. Y lo cierto es que, pese a todo, The Ramonas ofrecieron un gran espectáculo. Apenas hablaron, apenas saludaron, sonaron los primeros acordes y el concierto arrancó a una velocidad vertiginosa, con una actitud desafiante de su cantante Lisa (‘Cloey Ramona’), a menudo con un pie sobre los monitores.

No hubo descanso, el directo fue potente, rápido, y aunque quizá le faltó algo de agresividad, poco a poco fue convenciendo al público y atrayendo al Espacio Peñas 2.0 a más espectadores, incluso acercándolos a primera fila. Cerca de ellas hubo media docena de incondicionales que bailaron las canciones de Los Ramones como si fueran los originales, a veces subiéndose a la valla para corear los estribillos. Fue, quizá, el momento más inofensivamente violento de todo el programa en el recinto, en el que el personal de seguridad casi tuvo que intervenir, pero la gente, simplemente, estaba pasándoselo bien. En realidad, si hubieran sido los verdaderos Ramones tendrían que haber acudido los bomberos a apagar el incendio. Valga como prueba de la buena voluntad y actitud de los fans de los Ramones que al paso de una mujer le tiraron de un golpe involuntario un vaso de cerveza y, de inmediato, se ofrecieron a pagarle otro.

«Hey ho let’s go!»

Curiosidades aparte, como las canciones originales de los Ramones son muy breves –algunas no superan los dos minutos, como corresponde al género punk, estilo al que se dedicó la programación de la jornada en el Espacio Peñas 2.0 con la actuación también de Mala Uva y Albert Cavalier–, el grupo estaba obligado a encadenarlas para no perder el ritmo, y la verdad es que lo mantuvieron con agilidad. Hubo, por supuesto, temas más celebrados y bailados que otros, como fue el caso de ‘Judy is a punk’, ‘I don’t care’, ‘Let’s dance’, ‘Somebody put something in my drink’… Pero el final, con el ‘Blitzkrieg Bop’ y su arrollador «Hey ho let’s go!», supuso la apoteosis de un directo que dejó muy buenas sensaciones entre los no más de 400 asistentes. Tal vez la sorpresa residió en tener pocas esperanzas, en exigir poco o nada a los grupos de tributo, porque los hay de todo tipo, buenos como God Save the Queen, otros nefastos… y The Ramones entró en la categoría de sobresalientes.