La Rioja

Logroño se vuelve Tarumba en San Mateo

El público disfrutó del tributo a Queen en el Palacio. :: Justo RODRÍGUEZ
El público disfrutó del tributo a Queen en el Palacio. :: Justo RODRÍGUEZ
  • El tributo a Queen congrega a 2.000 espectadores en el Palacio y Los Gandules hacen reír a 500 en Peñas 2.0

LOGROÑO. A veces hay que rendirse ante la evidencia. Los Gandules, al igual que sus hermanos riojanos Los Babas, de música tienen poco o nada, pero son muy divertidos. Llevan ya al menos cinco años actuando en las fiestas de San Mateo, tocando en diferentes escenarios, casi siempre con el mismo espectáculo y siempre llenando y haciendo reír al público, que es algo impagable. Lo suyo son las versiones humorísticas de canciones: del 'A Dios le pido' de Juanes hacen un 'Adiós, me piro', el 'Soy minero' de Antonio Molina lo convierten en 'Soy mi nuero', el 'Sólo le pido a Dios' que propularizaron Ana Belén y Víctor Manuel lo tergiversan como '¿Qué estará haciendo Björk?'. Y hay que reconocer que unos tipos que logran que 500 personas coreen el nombre de un Premio Nobel español olvidado como Jacinto Benavente merecen, como mínimo, el respeto.

También en tono jocoso actuó en el mismo Espacio Peñas 2.0 Rubenciano, por la tarde, en el 'Café Cantante', aunque empezó con media hora de retraso. Y descalzo. La suya fue la actuación más multitudinaria del ciclo, con unas 300 personas contemplándole, quizá por ser el día de San Mateo. «Soy como los chatos de vino: cabezón y riojano», se presentó este 'clownautor' de Pradejón que también se describió como «un engendro entre Johnny Cash y Marilyn Manson».

Rubenciano tocó la guitarra española y le acompañó Jorge del Río a la percusión, y así, casi un imposible (metal acústico con timbales), se atrevió con las versiones del 'Personal Jesus' de Depeche Mode y del 'Serenade' de Steve Miller, aunque en tono satírico. Dejando al margen algún exabrupto escatológico que bien se podría haber ahorrado, Rubenciano logró la complicidad del público, entre el que se encontraba el diputado regional de Podemos Germán Cantabrana. Por allí aparecieron unas pancartas a favor de la retirada de cargos contra Jorge y Pablo y en contra de los desahucios y el artista dedicó una estremecedora canción a la prima de riesgo: «Tres años hablando de ti en los telediarios y nadie te conoce». Cierto.

Sin embargo, poca o ninguna gracia tuvo, allí mismo, a primera hora de la noche, Juako Malavirgen. Aunque su rollo fuera ese, el de ofrecer un monólogo medio musical, era desesperante aguantar la presentación de una canción como 'El blues del yogur' durante diez minutos para que después el tema durase 15 segundos. Su 'humor musical' realmente no logró ser ni una cosa ni otra, es más, casi resultaba más atractiva la propuesta de la Orquesta Trío de Tres en la vecina Caseta de Andalucía. Al menos se oyeron más y mejor canciones como 'Beso a beso'.

Con más gracia salió a la calle Tarumba Percusión, la batucada elegante de Logroño que ha actuado en el festival Pirineos Sur, en Francia, en buena parte de la geografía riojana y, sin embargo, parece que se le resiste la programación municipal de San Mateo. Para reivindicarse, fuera de programa, en una especie de huelga a la japonesa, Tarumba Percusión actuó más de siete horas consecutivas el día de San Mateo por el Casco Antiguo, finalizando en una plaza San Agustín llena. Encima pasaron la gorra y recaudaron nada menos que ¡800 euros!

En la noche del pasado miércoles era fácil volverse tarumba en el centro de Logroño. Distanciados por apenas 200 metros coincidieron tres conciertos en la medianoche: Los Gandules, Trío de Tres y el Parrilla Rock. En la plaza el Parlamento abrió la primera jornada del ciclo de conciertos de grupos jóvenes locales Dr. Sapiens, que venían de telonear a Burning en Nájera y de tocar en Gallinero de Rioja. Presentaron las canciones de su disco 'Sonido babuino', que tienen un aire a Doctor Deseo, a pesar de que la mitad de sus miembros proceden de la orquesta de plecto La Orden de la Terraza de Nájera.

Después actuó el grupo 'heavy' Arkham. Sólo uno de sus cinco miembros lucía media melena y la mayoría vestía vaqueros claros, aunque, eso sí, todos lucían camiseta oscura. Formalidad ante todo. Tocaron canciones propias como 'Caballo de batalla' y 'Caperucita quinceañera', además de alguna versión de heavy clásico. Cerraron la jornada Última Frontera, banda de hard rock que se atreve a versionar 'Un beso y una flor' de Nino Bravo al estilo 'power metal'. Grabaron en directo uno de sus primeros temas y su cantante, Álex Huerta, que lucía bigote, lanzó varios mensajes como «Las fronteras están solo en nuestras mentes» y se mostró muy agradecido con la organización y el público.

Mientras tanto, en el Palacio de los Deportes de La Rioja el grupo tributo God Save the Queen congregó a 2.000 espectadores haciendo disfrutar a los fans del grupo de Freddy Mercury. La banda se asemeja bastante al original pero por muy bien que lo haga, falta algo (fuerza, chispa, originalidad...), ese algo que tienen los genios, no los imitadores. Se pudo escuchar en directo las mejores canciones de Queen con una recreación bastante fiel en cuanto a la puesta en escena, vestuario, aspecto físico, música y voz, aunque realmente resultó un popurrí de toda la trayectoria de la banda británica.