La Rioja

Un Pisado con llamada a la defensa del Rioja

Ceniceros y los Vendimiadores ofrecen el primer mosto a la Virgen de Valvanera. :: s. tercero
Ceniceros y los Vendimiadores ofrecen el primer mosto a la Virgen de Valvanera. :: s. tercero
  • Ceniceros apeló a la unidad para apoyar el producto más riojano y que siga siendo «referente en el mundo del vino»

Logroño. El vino como elemento vertebrador de una región que se abre al mundo guió parte del discurso institucional del presidente de La Rioja, José Ignacio Ceniceros, durante el Pisado de la Uva, en el que reivindicó el nombre de Rioja y apeló a defender el producto entre todos para que sea cada vez mejor, mantenga su calidad y siga siendo el gran referente en el mundo del vino. «Sólo esto será posible si seguimos defendiendo nuestra filosofía, cultura y peculiaridades vitivinícolas, así como el nombre que nos identifica», señaló en su intervención, en la que encomendó a la Interprofesional una «solución» a las «diferentes miradas» de Rioja y la unidad, «porque los mercados no entienden de política ni atienden a luchas entre territorios». En su intervención desde el escenario de El Espolón, abarrotado por una multitud seducida por la tradición, Ceniceros comenzó su discurso enviando sus condolencias y apoyo a la familia y amigos de la joven logroñesa fallecida en el accidente de tráfico del pasado lunes. A ellos trasladó su cercanía, así como a todos los que sufren una enfermedad, en especial a los enfermos de alzhéimer, que ayer celebraban su día. También recordó que «hoy (ayer) se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Paz» y dio la «bienvenida a los refugiados sirios que han sido acogidos en nuestra Comunidad».

El presidente, en un día que invitaba al optimismo, aseguró que «La Rioja crece y mira con ilusión hacia un futuro mejor» y a este respecto se refirió a la reducción de forma significativa la tasa de paro, así como al récord en nuestras exportaciones y al número de visitantes y turistas. «Y aspiramos a seguir mejorando», señaló con la virgen Valvanera a sus espaldas como testigo. «Hemos sentido la decisión de una fría deslocalización empresarial y el cierre de algunas empresas», admitió, «pero han sido muchas más las empresas creadas y las inversiones presentadas, en la confianza de hacerlo en una comunidad que muestra estabilidad y un gran diálogo social y político. Que es fiable y que es solvente», señalaron para encomendar a continuación a la patrona «que extienda su manto protector sobre todas las familias de esta tierra; que vele por nuestra marcha que camina por la senda del diálogo, del crecimiento económico y de la solidaridad, para que nadie quede atrás; que nos dé fortaleza para ser ejemplares en la vida política e infunda en nosotros una gran ambición».

Palabras firmes que rubricaban un acto que revivía un año más, y ya son 60, el tradicional Pisado de la Uva que concentró toda la tensión cuando Antonio Tobalina Urdiales y Diego Muñoz Urdiales se agarraron de hombros y dieron comienzo a un simbólico baile mientras pisaban las uvas traídas desde todas las comarcas riojanas. Una estampa que, pese a repetida, sigue cautivando a la ciudad que ayer volvió a su cita anual del Espolón, escenario del Pisado y posterior ofrenda del primer mosto a la virgen de Valvanera, patrona de La Rioja desde hace medio siglo como se puso de manifiesto durante la celebración del ritual, uno de los más esperados por los logroñeses en estas fiestas. El acto, 'iluminado' por un sol que no había hecho todavía su aparición, comenzó a las 12.30 horas, momento en el que hicieron entrada en la plaza los componentes de la Agrupación Musical de Logroño al son de la jota de Logroño, del año 1942, seguidos de los dulzaineros de Albelda, hijos y nietos del recordado Serafín Abeitua.

Después, hacía su entrada en escena la Virgen de Valvanera, portada por miembros de su Cofradía y los representantes institucionales precedidos del presidente riojano, José Ignacio Ceniceros y la alcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra. Los primeros en depositar racimos en el tinajo fueron los danzantes. Después, contribuyeron con más uvas los reyes y las reinas de las diferentes cabeceras de comarca, primero La Rioja Baja, luego La Rioja Alta. También los 36 niños representantes de los colegios de Logroño.

Posteriormente, llegó el momento clave del acto cuando Antonio y Diego, brazo con brazo, comenzaron el pisado de las uvas, «fruto de una tierra fértil, sabia y generosa», según las palabras sentidas de José Ignacio Ceniceros, que fue el encargado de abrir el grifo, junto a los Vendimiadores, Leyre Calvo y Jesús Javier González, y arrojar a dos jarros riojanos el primer mosto de la cosecha 2016.

El vino nuevo fue bendecido por el obispo de La Rioja, Carlos Escribano, quien, al término del evento, confesaba sentirse «cautivado» por una celebración «que había tenido momentos solemnes, pero también divertidos», en referencia al 'cachiberrio' del Grupo de Danzas de Logroño, el personaje arlequinado que afectado por el vino termina dando tumbos por el escenario. «Ha estado muy gracioso», señalaba.