La Rioja

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/ Justo Rodriguez

El Palacio de Freddy Mercury

  • El tributo God Save the Queen ofrece un entretenido concierto ante unos 2.000 espectadores que disfrutaron con los éxitos revividos de la banda británica

Alrededor de 2.000 espectadores se congregaron en el Palacio de los Deportes de La Rioja para asistir al concierto de God Save the Queen, una cifra más que aceptable para un grupo de tributo, aunque sea de Queen. La banda es una buena recreación de lo que fueron los británicos, con una imitación bastante lograda de Freddy Mercury tanto en el aspecto físico como en el vestuario y la voz. Pero, incluso en estos casos de imitación de alta calidad, uno tiene la misma sensación que cuando compra un bolso falso de Louis Vuitton o cuando está con una persona que le engaña, lo aceptas, tragas la apariencia sin tener una razón convincente que lo justifique, pero sabes que no es verdad y eso martillea la conciencia. Pero lo cierto es que estaba conseguida hasta la melena –más que posible peluca– de Brian May y el concierto fue entretenido. No obstante, hay que tener memoria y, al margen de lo musical, tener en cuenta otras cuestiones.

God Save the Queen ya estuvieron programados para actuar en las fiestas de San Mateo hace siete años. Debían haber actuado el 24 de septiembre de 2009 en la plaza del Ayuntamiento de Logroño, pero su concierto fue cancelado y sustituido por el de otra banda tributo, Zen Garden (U2). Eso sí, al año siguiente (2010) la banda pudo actuar en Agoncillo y al siguiente (2011), en Santo Domingo de la Calzada –las dos actuaciones fueron gratuitas y al aire libre–, así que la novedad que podía ofrecer este espectáculo era bastante escasa. El hecho de que el Ayuntamiento de Logroño apoye la iniciativa privada para la organización de conciertos, sobre todo en busca de abaratar las entradas en fechas señaladas como San Mateo, es un fin loable, pero, en comparación con los que se han celebrado en años anteriores en el Palacio de los Deportes (Extremoduro, Fito y Fitipaldis…), la opción de una banda tributo, aunque sea a Queen, resulta débil.

Volviendo al concierto celebrado ayer, que duró dos horas y fue de menos a más, ganando energía poco a poco, consiguió agradar a los fans de Queen. Y es extraño porque, tras la muerte de Freddy Mercury hace 25 años, Queen intentó continuar con Paul Rodgers como cantante, pero el experimento no funcionó y, sin embargo, parece que esta imitación íntegra de la banda sí funciona. Quizá la clave sea en convertir todo el espectáculo en un teatro para que, dentro de la falsedad, todo resulte, paradójicamente, más creíble. El argentino Pablo Padín parece un clon de Freddy Mercury, aunque tal vez su gesticulación sea excesiva, puede que fruto de la catarsis. Al menos tiene la deferencia de dirigirse al público en inglés, aunque sea para decir poco más que «Are you ready?», porque el acento argentino sería confuso.

God Save the Queen lo hace bien, no se puede negar, suena bien, clava la mayoría de las canciones, siempre dentro de sus posibilidades, pero no deja de ser un entretenimiento encorsetado por el objetivo de imitar un original. Cualquiera podría distinguir, con los ojos cerrados, que realmente no son Queen. Porque falta algo, la garra de Freddy Mercury, la chispa de Queen. Hay leyendas del rock, como Elvis, Jim Morrison, Freddy Mercury o Kurt Cobain –por citar cinco–, que nadie se debería a atrever a tocar pero, si se hace, al menos que se haga con el respeto y la suficiente calidad que proporciona el tributo God Save the Queen.

Disfraz para ‘I want to break free’

Después de comenzar la actuación con puntualidad inglesa, a los veinte minutos Pablo Padín se sentó al piano para interpretar ‘Somebody to love’. El público agradeció y aplaudió con entusiasmo los éxitos de Queen, que durante la primera parte del directo, la primera hora, aparecieron a cuentagotas: ‘A kind of magic’, ‘Under pressure’… Mediada la actuación, tras unos solos de guitarra y batería, ‘Mercury’ y ‘May’ interpretaron un par de temas en acústico en una fase más sosegada. Realmente el público pareció expectante, como incrédulo, hasta que en la segunda parte el directo adquirió ritmo e intensidad encadenando canciones como ‘Living on my own’, ‘Radio Ga Ga’, ‘Who wants to live forever?’, ‘I want to break free’, ‘The show must go on’, ‘I want it all’… Cabe destacar que, para interpretar ‘I want to break free’, Padín se disfrazó con la misma peluca, jersey rosa y pechos postizos que Freddy Mercury en el videoclip de la canción, que en su día fue controvertido y hoy, en cambio, resulta absolutamente inofensivo, casi humorístico.

Dicen que el propio Brian May y hasta la madre de Freddy Mercury han felicitado a la banda God Save the Queen por su trabajo, por su buena recreación. Dentro del panorama de grupos tributo tan extendido y recurrente en la actualidad, la verdad es que este grupo es de los mejores. Pero eso es todo, simplemente son unos buenos imitadores.

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