La Rioja

Manuel Bandera y Bibiana Fernández, sobre las tablas. :: l.r.
Manuel Bandera y Bibiana Fernández, sobre las tablas. :: l.r.

«El amor sin humor no puede ser amor»

  • El artista malagueño comparte escenario con Bibiana Fernández hoy y mañana (21 horas) en el teatro Bretón de Logroño

  • Manuel Bandera Actor

Música y baile. Cine y teatro. Series de televisión y musicales de postín. El polifacético Manuel Bandera llega a La Rioja con la igual de versátil Bibiana Fernández coprotagonizando la comedia musical 'El amor está en el aire' donde el humor hace pareja con el romanticismo y la reconciliación.

- Si el amor está en aire como se titula la obra, ¿dónde está el desamor? ¿En la rutina terrestre?

- El desamor está dentro del propio amor, porque es tan grande que lo ocupa todo. Lo que hay que hacer cuando se va deteriorando es trabajar para recomponerlo. Poner una caricia aquí, un parche de complicidad allá... No todo es idílico dentro del amor y por eso al título de la obra le acompaña un apéndice: «Aquí no hay quien respire».

- El amor estará en el aire, pero cada vez se extiende más por Internet a la vista de las redes sociales que proliferan para ligar.

- Puede ser, pero yo, desde luego, soy muy clásico en ese sentido. Fíjese si lo seré que no tengo ni Twitter. No entiendo el amor a través de las redes sociales y siempre prefiero ver a la persona, hablar directamente. Incluso nunca he sido mucho de hablar por teléfono, aunque otras generaciones como la de mi hijo, que ahora tiene 23 años, han estado involucrados en ese mundo de las nuevas tecnologías desde pequeños.

- ¿Es un signo de nuestro tiempo?

- Seguramente y, de hecho, también hablamos de ello en una fase de la función. Supongo que es allí hacia donde va el mundo, y para la gente que le toque vivirlo en primera persona quizás no hay tanta diferencia respecto a lo tradicional. En fin, es lo que nos toca vivir.

- ¿No será también que lo que se busca es sexo en vez de amor y evitar los preámbulos y el flirteo?

- Puede ser, aunque desde mi punto de vista lo bonito es, precisamente, todos los trámites previos. Esa tensión de esperar a tu pretendida donde fuera, lograr un cita, sentir que un día no te hace caso y al siguiente tienes alguna oportunidad. Esa incertidumbre es maravillosa. Ahora se va de forma más directa pensando que se ahorra tiempo, pero en mi época todo ese tiempo era el que invertías en aprender del amor.

- ¿Dónde queda el humor en algo tan serio como el amor?

- Es algo fundamental en todas las facetas de la vida, pero sobre todo dentro de la pareja. Quien pretenda conquistar a otra persona y no lo haga con humor empieza perdiendo el partido.

- ¿Por eso la obra está conceptuada como una comedia?

- Es que el amor sin humor no puede ser amor. Lo que pretendemos sobre el escenario es que el público se divierta durante todo el tiempo que dura la función y empatice con las situaciones que recreamos con el hilo conductor de las canciones que introducimos. Hasta 35 fragmentos de otros tantos temas que sirven para unir historias, complementarlas, aclarar detalles y, sobre todo, llenar el teatro de diversión.

- ¿Qué canción compendia mejor ese maremágnum llamado amor?

- Lo que hay en realidad es una canción para cada momento del amor. Por eso nos hemos basado también en composiciones muy conocidas que además el público puede tararear porque son parte de su entorno musical y sentimental. Aunque si me fuerza a decantarme por una, elegiría 'Hablemos del amor' de Raphael, que podría resumir a la perfección nuestro espectáculo.

- ¿Forma una pareja bien avenida con Bibiana Fernández?

- En realidad representamos a muchas parejas. O más exactamente, a la misma pareja en las diferentes situaciones en que se desarrolla el amor, aunque en todas ellas lo que manda es la diversión.

- ¿Y qué Manuel Bandera predomina sobre el escenario? ¿El actor o el cantante?

- Soy actor. Lo que ocurre es que por las circunstancias lo he compaginado con la canción. Yo venía de ser bailarín comercial de televisión y empecé en el cine con 'Las cosas del querer', donde tenía que representar a un cantante. Ahí se me empezó a relacionar con ambas facetas hasta el extremo de que, por ejemplo en películas tradicionales como 'Demasiado Corazón', al director Eduardo Campoy se le ocurrió introducir al final un tema musical ya que yo estaba en el elenco. Luego me presenté en castings para musicales y tuve la suerte de entrar en algunos magníficos como Bella y Bestia. No ha sido por tanto algo buscado, sino que se me ha dado una oportunidad con la que estoy encantado porque me permite hacer cosas muy diferentes.