La Rioja

Un repaso en toda regla

  • Olaizola II y Merino II se jugarán el pase a la final el viernes ante Ezkurdia y Rezusta

Olaizola II y Merino II se jugarán el pase a la final del torneo de San Mateo el próximo viernes contra Ezkurdia y Rezusta. Las dos parejas cuentan con una victoria y pasado mañana se deshace la igualada.

El dúo ganador se deshizo sin mayores problemas de Víctor y Zabaleta al ganar 22-5 en una tarde plena de aciertos de los ganadores. Tal fue el control del partido, el buen hacer y la conexión entre el de Goizueta y el de Villar de Torre que no hubo color. Un 18-1 es anticipo de hecatombe, y así fue. Unos mucho y otros, nada. Nada de nada. Como dicen los magos del circo: “Nada por aquí, nada por allá”, y toma, que aquí te la pone Olaizola II. De parada, de gancho, de dejada, de cualquier manera.

El de Goizueta marcó el ritmo en el Adarraga y el resto siguió su compás. Golpeos a la zaga para obligar a Zabaleta a golpear en movimiento, desplazamientos eléctricos a Víctor a los lados para que no tuviera la posibilidad de dar continuidad a su juego, remates ajustados, defensa y,... por si fuera poco, ayudas a su compañero.

El veterano pelotari, en propiedad de un caudal inagotable de recursos, se erigió en protagonista, sí, pero es que atrás jugó con un Merino II que jugó de cara, que en ningún momento pasó agobios y que, además contuvo la pegada en busca de eficacia más que de pelotazos para grandes titulares.

Serio, firme y sin fisuras, el de Villar de Torre fue el perfecto compañero de un delantero que, hoy por hoy, está en una galaxia muy, muy lejana.

Arrancó el partido 3-0 con un primer gancho de Olaizola II, una escapada de Zabaleta y un pelotazo a desbordar de Aimar.

Arregló seguidamente el de Etxarren con una cortada larga que pilló descolocado a David y subió el primero a la cuenta azul. Ahí se quedaron un buen rato, hasta el punto de que el segundo parón obligado, en el 18, ni siquiera se respetó porque era una estupidez.

El delantero de Goizueta estaba cómodo en la cancha, ubicuo para desesperación de un Víctor acoquinado ante la sombra de su rival de puesto y el entorno. No tuvo opciones.

Por destacar un par de acciones de Olaizola II, el fantástico gancho del 12-1 y el 22-5, cuando ve el sitio y deja en la punta con la tranquilidad con la que un padre juega con sus hijos. No hubo color. La apisonadora formada por Olaizola II y Merino II no ha dado ningún margen en un partido con nombres y bellas acciones pero carente de latido. Han sido los últimos en entrar en una feria que tiene marcado el crescendo a partir de este jueves.

Como una anécdota quedó el amago de reacción azul en el que Víctor y Zabaleta hicieron cuatro tantos seguidos. Era tal la diferencia que sòlo sirvió para que las gargantas del Adarraga se pusieran en marcha en un grito desgarrador por ver un poco de mordiente.

Darío resucita

En el primer partido del festival, victoria de Darío e Irusta sobre Arretxe II y Apraizpor 10-18. Sorpresa. Sí. Y no porque no tuvieran clase para lograrla, es que Darío no es que dejara una buena imagen en el tercer partido del domingo.

Ppues como ese personaje malo de una primera peli que luego, en la segunda entrega, es bueno y amigo del héroe, el delantero de Ezcaray selló un partido fantástico ante una pareja de pedigrí.

Que en un partido a 18, un pelotari logre una docena de tantos ganadores y un saque es un bagaje muy a tener en cuenta, por el mismo motivo que el antes expuesto, es que los está logrando ante un pelotari de empaque como el de Valcarlos.

Atrás, tras un titubeo inicial de Irusta, se aplomó el de Munitibar para exibir en Logroño una magnífica imagen. El partido empezó buen y fue a más y sirvió para caldear el ambiente. La pena fue que el estelar no tuvo color.

Debut de Salaverri

En el tercer partido del festival, tarde para el recuerdo con el debut profesional de Rubén Salaverri. El zaguero de Fuenmayor cuidó de la zaga de Pablito Berasaluce, en su despedida del Adarraga. No tuvo suerte el riojano que se quedó en 14 a manos de Gorka y Barriola. Más ganas y garra que fortuna para un joven pelotari de 18 años que tiene un largo recorrido en el campo profesional habida cuenta de que los pelotaris de cantera llevan muchos años queriendo ser delanteros.

Salaverri soltó buenos pelotazos, llenos de chispa, pero que a estos niveles no sorprenden a nadie. Deberá ganar en continuidad y la lección se la puso servida en bandeja un veterano como Barriola.