La Rioja

El mundo se da cita en San Bartolomé

Un visitante se interesa por la gastronomía y artesanía de la Asociación Eslava. :: Miguel Herreros
Un visitante se interesa por la gastronomía y artesanía de la Asociación Eslava. :: Miguel Herreros
  • Los colectivos inmigrantes muestran lo mejor de sus culturas

logroño. Los colectivos de inmigrantes de La Rioja mostraron ayer lo mejor de su gastronomía, folklore y artesanía en la plaza de San Bartolomé, convertida ayer más que nunca en un espacio para todos, en una especie de plazoleta de las culturas del mundo donde se pudieron probar platos de sabores milenarios y disfrutar de curiosidades como los huevos de pascua rumanos, vacíos por dentro y convertidos por fuera en hermosos lienzos en miniatura; o los tatuajes de 'henna', con los que Savia adornó las manos de una larga fila de jovencitas.

La jornada contó también con juegos populares y una animada actuación musical a ritmo de merengue a cargo del dominicano Willian Sandon, que puso en pie a todos los asistentes a este evento de países llamado 'Sanmateo intercultural' y al que se incorporaba por primera vez Ghana, reconocible por sus plátanos fritos. Pero en el menú hubo de todo: junto al crujiente 'pica pollo' dominicano, las 'pákoras' pakistaníes (verduras en tempura) y la placinta con branza (hojaldre con queso) de Rumanía, se dieron la mano otra larga lista de platos representativos de cada país.

En la cita no hubo banderas ni símbolos. El objetivo fue dar una imagen de unidad y pertenencia al mismo colectivo. Pakistaníes, peruanos, ecuatorianos, dominicanos, nigerianos, marroquíes. Fueron todos uno ayer. «Hemos venidos como personas, como personas a las que nos une La Rioja, hoy no hay países», enfatizaba Domi Vega, de la Asociación Colombia Color y lo corroboraba, trapo en mano, Gladys Bilbao, al cargo de las papas rellenas de ternera y las chanfainitas, muy populares en Perú, de donde llegó hace 10 años.

«Es una jornada para compartir con todos la diversidad cultural y unificarnos más», señalaba sin querer dejar pasar la ocasión de que constará su condición de riojana: «Tú pon que soy riojana, que ya son ya diez años.».

El olor de los ricos manjares se entremezclaban con otros tan antiguos como la misma civilización. El rico aroma a té verde y yerbabuena de Atime se distinguía entre otros. A su cargo, un animado grupo de jóvenes y, entre ellos, Yasin, de 18 años, al que sus padres (su madre llegó a Logroño con ocho años) le han enseñado la riqueza de las dos culturas. Para él la clave de la convivencia entre los de aquí y los de allá es «el respeto por los demás». Un mensaje que resumía perfectamente' el sentir de este encuentro.