La Rioja

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/ Miguel Herreros

Morat se atrevió

  • El joven grupo colombiano de pop ofrece apenas una hora de concierto con la plaza del Ayuntamiento abarrotada esperando oír su éxito ‘Cómo te atreves’

Sorprendentemente, Morat congregó a más espectadores que Mägo de Oz. La plaza del Ayuntamiento de abarrotó para ver a los colombianos o, más bien, para esperar a que sonara la célebre canción ‘Cómo te atreves’. Y es que los jóvenes se acercaban al evento cantándola por las calles mientras la escuchaban gracias a sus teléfonos móviles y también coreaban el estribillo entre canción y canción del directo. Para bien o para mal, hubo que esperar una hora para poder oír una de las canciones del verano de 2016. Los niños fueron el público mayoritario del directo. Y, sobre todo en las primeras filas, los infantes estuvieron muy revoltosos, sin parar quietos más de diez segundos.

Morat inició el concierto pasada la medianoche y ya en la segunda canción Juan Pablo Isaza, el cantante, presentó a la banda. La actuación duró poco más de una hora, integrada por las doce canciones de su único disco, ‘Sobre el amor y sus efectos secundarios’, más un tema nuevo, otro de encargo y una versión. En total, quince. Pero es que la mayoría de las canciones duran menos de cuatro minutos y la más larga, 4.24 minutos. En ese tiempo se pueden recorrer 1.500 metros, quizá por eso mediado el directo se fueron Ossama Ifraj y Saib Diab, dos de los mejores atletas que tenemos en La Rioja, tal vez dispuestos a aprovechar mejor el tiempo.

El banjo que toca Juan Pablo Villamil ofrece un aire más cálido a la música del grupo que se dio a conocer con la canción discotequera ‘Mi nuevo vicio’ que cantó Paulina Rubio. Su música es de un estilo pop latino que engancha en España gracias al lenguaje latinoamericano, los contagiosos modismos colombianos y unos ritmos muy bailables. Las letras, todos románticas, nostálgicas, como mínimo están más trabajadas que las de Mägo de Oz. Normalmente lo peor de estos grupos no está en ellos mismos sino en lo que les rodea. Ellos no dejan de ser una banda de cuatro jovencísimos músicos que tocan unas canciones que al menos son propias y, más allá de gustos, resuelven bien su trabajo. El problema es cuando se popularizan gracias, por ejemplo, a que sus canciones suenen en ‘Gran Hermano’. O a que en sus conciertos quiera ser protagonista un sujeto de gabardina, quizá su manager, paseándose por el escenario y pavoneándose por los pasillos, comentando cualquier banalidad con todo el que se cruza como queriendo aparentar ser el quinto Beattle.

Actuación estirada

Una de las primeras canciones del directo de anoche en Logroño fue ‘Una vez más’, a la que siguió ‘En un solo día’, uno de los temas más celebrados por el público. Para interpretar ‘Ya no estás tú’, el bajista Simón Vargas también tocó la armónica, mientras los dos Juan Pablo cantaban. Por momentos parecieron una ‘boy band’ latina con algo más de mérito. Bajo los portales del Ayuntamiento el concejal de Festejos, Miguel Sainz, intentaba calmar a un grupo de fans. Y, la verdad, con canciones tan inanes y artificiales como ‘Del estadio al cielo’, dedicada al fútbol, no hay motivo para ponerse nervioso. Hubo tres verdades que dijeron los músicos durante sus peroratas. Y es que había que debían estirar la actuación como se pudiera para superar la mínima hora de concierto. Una fue una confesión: «Ustedes conocen estas canciones desde hace unos pocos meses pero nosotros llevamos cantándolas tres o cuatro años y uno se aburre un poco ya». Otra fue una tremenda realidad para presentar la canción ‘Cuánto me duele’: «Una noche en la que no llega un mensaje que tenía que llegar o llega un mensaje que no tenía que llegar y uno no sabe bien qué es peor». Y la tercera fue una consciente autocrítica: «Nos miran raro por los discursos que damos».

Después de 45 minutos de concierto, los componentes de Morat se retiraron, dispuestos a ofrecer la recta final con el bis. Entonces Isaza apareció ya sin su característico sombrero de ala ancha y acompañado sólo del cuarto miembro del grupo, Alejandro Posada, a la percusión. Así, en acústico, hicieron la versión ‘Caraluna’ de Los Bacilos. Hubo dos canciones más, primero ‘Di que no te vas’ y, finalmente, la más que esperada ‘Cómo te atreves’. Hay que agradecer a Morat que no basaran su concierto en este tema y que sólo lo tocaran una vez, sin repetirlo como otras efímeras bandas. Con su estribillo, el público, que sembró la plaza de pantallas iluminadas grabando el momento, estalló de júbilo: «Cómo te atreves a volver,/a darle vida a lo que estaba muerto./La soledad me había tratado bien/y no eres quien para exigir derechos». Ya está.