La Rioja

Logroño tiene un color especial

Un cuadrilla, en plena faena de elaboración de un sabroso rancho, ayer en la calle San Matías. :: J. R.
Un cuadrilla, en plena faena de elaboración de un sabroso rancho, ayer en la calle San Matías. :: J. R.
  • San Mateo llega a su día grande sin rebajar el pistón de actividades, que combinan actos tradicionales con novedosas propuestas

No hay tregua. San Mateo avanza desgranando un repleto programa que invita a dejar la pereza en un rincón y echarse a la calle para disfrutar de unas fiestas que llegan a su ecuador. Entre la múltiple oferta, actos tan arraigados como las tradicionales degustaciones que ayer poblaron la Plaza del Mercado de un intenso olor a choricillo, panceta y pinchos morunos que pudo saborear el numeroso público. El apartado gastronómico se extendió también hasta la calle San Matías, donde la peña La Rioja organizó el ya también clásico concurso de ranchos. El gusto por dar gusto al estómago alcanzó a la calle San Juan, donde el PR mezcló el zurracapote riojano con sobaos cántabros a cuantos se llegaron a su chamizo. Los más pequeños tuvieron de nuevo una atención especial, esta vez con juegos infantiles en la Plaza de San Agustín y las improvisadas actuaciones que pueblan cada rincón de la ciudad. Y entre las novedades más concurridas con cerca de 3.000 personas, el 'Video Mapping' que empleó la fachada del Ayuntamiento como sala de proyección para desplegar un mágico juego de luces y colores.