La Rioja

«Cuando Dios quiere no pasa nada»

López Simón, con la herida más que evidente en el cuello, en el callejón tras acabar su faena a su segundo de la tarde. :: Juan Marín
López Simón, con la herida más que evidente en el cuello, en el callejón tras acabar su faena a su segundo de la tarde. :: Juan Marín
  • El torero de Barajas se encontraba bien a pesar del gran susto vivido en La Ribera: «No hay que dar un paso atrás mientras me queden energías en el cuerpo», asegura

  • López Simón: «Me duele la garganta porque me ha metido la nuez hacia adentro»

Alberto López Simón apenas podía articular palabra entre barreras después de pasaportar al toro al que cortó la oreja. Las secuelas en el cuello eran más que evidentes aunque parecía el corte de una cuchilla de afeitar mucho más que el encontronazo con un pitón de un toro: «Estoy bien, me duele un poco la garganta porque me ha metido la nuez hacia adentro, pero me encuentro bien», explicaba el diestro de Barajas en voz baja y con el gesto de alguien que había pasado unos momentos dramáticos unos instantes antes. «A veces cuando Dios quiere que no pase nada, no pasa... Pero bueno, me encuentro bien». La pregunta a López Simón era obvia: «¿De dónde saca las fuerzas un torero para superar un trago de esta magnitud?»: «Se trata de querer y no darse nunca por vencido. Estoy completamente convencido de que somos de la misma pasta que los que no son toreros, pero es el querer lo que te hace seguir adelante. Sobre todo se trata de intentar superarse y seguir hacia adelante mientras a uno le queden energías en el cuerpo».

Explicó López Simón que el toro de la cogida fue muy incómodo: «No ha parado en ningún momento y eso hace que todo sea mucho más complicado, básicamente porque no te deja organizar la faena, coger los tercios y darle estructura a las series. Pero bueno, no hay que poner pegas».

Sobre el toro de la oreja, el diestro de Barajas reconocía que la logró a base de tesón: «La verdad es que yo estaba un poco mermado físicamente, pero había que tirar hacia adelante y acoplarse a las circunstancias del toro y de mi propio cuerpo». López Simón se mostraba contento con su debut en La Ribera a pesar de que matizaba que «uno siempre quiere más».

Hermoso, contrariado

Pablo Hermoso de Mendoza estaba contrariado con el resultado final de su actuación en La Ribera: «Se me ha ido una oreja en el cuarto porque he matado mal. Estrenaba un caballo para este tercio y son cosas que les pasan a los principiantes». El estellés reconocía que los dos toros le dieron opciones: «Se han movido los dos, eso es verdad, pero me ha gustado mucho más el segundo. El primero se metía por dentro y costaba mucho estar con él». Destacó su labor en el cuarto: «Con 'Disparate' he podido hacer cosas bonitas, pero el rejonazo trasero me ha hecho perder cualquier posibilidad de triunfo. Y me da mucha pena porque la plaza de Logroño es una de mis preferidas.