La Rioja

Ponce se saca la espina en Logroño

Enrique Ponce en un derechazo completamente apoyado en su pierna derecha. ::
Enrique Ponce en un derechazo completamente apoyado en su pierna derecha. :: / JUAN MARÍN
  • A veces los 'dulces' se atragantan y empalagan, y eso le ocurrió ayer a 'El Cid' y a Perera, que se atoraron con la espada

  • Se cortaron dos orejas, las dos el artista valenciano, pero la espada privó de más trofeos

Logroño. Tercera de feria. Por la mañana, en el apartado vimos muchos toros colorados y uno negro. A un servidor le pareció que los toros de El Pilar tenían cuajo y tipo de embestir. En la plaza me parecieron más chicos, quizás la perspectiva sea distinta porque en unas pocas horas no cambian los toros. Gustó la corrida por lo que escuché. Incluso un crítico andaluz me dijo que era un corridón y lo parecía. Claro que donde hay que juzgar a los toros y a los toreros es en la arena. Si sobre trapío era más que pasable, en la arena, albero, fue otra cosa. Cierto que nos temíamos más de uno que esta ganadería en los últimos años había bajado de casta y de bravura, pero algo bueno tiene que tener el agua cuando la bendicen y yo creía que varios estaban en tipo de embestir y embistieron.

Ay amigos, pero una cosa fundamental son las fuerzas y la bravura. La verdad es que los cuatro toros primeros fueron unos benditos, sin fuerzas; los dos últimos ni fuerzas ni benditos, deslucidos se dice ahora, claro que el toro en la plaza tiene que proporcionar emoción. A todos nos gusta que embistan por derecho y con nobleza, pero claro está, que la nobleza no tiene que estar reñida con la casta ni la fuerza. La suerte de varas, podemos decir que fue un simulacro, más que el yunque donde la bravura se mide, o se medía hace unas décadas. Ahora se busca otra cosa, docilidad y comodidad, toros aborregados que distan mucho de ser bravos, aunque los profesionales los denominen a los que meten la cabeza por derecho sin mover una oreja. Entraban al caballo con cierta alegría, pero tenían menos fuerza que una escopeta de corcho que cuando niños nos regalan por Reyes. Cuando al toro hay que cuidarlo como a un niño recién nacido, podrá haber cariño, que es lo que sienten los toreros ante este tipo de toros, pero no hay emoción y así nos va.

Ponce se sacó la espina de la Manzanera y de La Ribera, donde le ha costado siempre mucho triunfar. Ayer lo logró, con esos toros, claro. Bordó el toreo en su primero, al que lo cuajó y exprimió hasta el final. Que bonito toreo, que temple, que mando, que gusto. Se le pidió la segunda oreja, en los dos, pero la primera faena superó a la segunda. Muy bien Ponce, con lo que tuvo.

Muy bien 'El Cid' toreando al dulce toro, sobrero, pero ese golpe de verduguillo, antes se decía a pulso, no gusto y perdió la oreja. Valiente en el quinto, que tenía peligro, muy valiente, pero se hartó de pincharlo. Mala suerte.

Perera, torero poderoso, hubiera cortado una oreja a su primero, otro dulce toro, pero tardó una eternidad en igualarlo. En el último, con peligro sordo, estuvo valiente.

Nº 106. 'Miralto':