La Rioja

Enrique Ponce y el amor al vino

Enrique Ponce (dcha.) con Gracia, en el acto de ayer.  ::
Enrique Ponce (dcha.) con Gracia, en el acto de ayer. :: / MIGUEL HERREROS
  • El diestro fue nombrado ayer Cofrade de Mérito de la Cofradía del Vino de Rioja

Vino y toros. Dos de las esencias de la fiesta, defendieron ayer en la Cofradía del Vino de Rioja. Dos elementos, recordaron, estrechamente vinculados a la Historia. Así, con mayúscula. Con la grande, con la universal. Enrique Ponce, matador de toros, fue el protagonista de la mañana de ayer en la Cofradía. Horas antes de saltar al albero de La Ribera, el matador de Chiva (Valencia) fue nombrado Cofrade de Mérito en un concurrido acto en el que tauromaquia y enología maridaron en la calle del Horno.

Antes de recibir el medallón, el diploma, la insignia, el cubrecabezas y los cepazos correspondientes, Javier Gracia Lería, gran maestre de la Cofradía, glosó la figura de Ponce recordando una de sus primeras tardes en La Rioja -en Arnedo, en la feria del Zapato de Oro, en 1988- y haciendo suyas alguna de las palabras que Mario Vargas Llosa le dedicó en la presentación del libro 'Enrique Ponce, un torero para la historia'. «Un torero singular», concluyó Gracia Lería.

Ponce certificó las promesas que dicta el protocolo y se comprometió a respetar y defender el vino allá por donde vaya. Algo que, entre risas, dijo que no es necesario: «Siempre lo he hecho». Y decidió tirar de su memoria para dejar claro que su relación con el vino no es flor de un día sino que, como el toro, siempre ha estado presente en un primer o segundo plano.

Así, Ponce recordó que fue cocinero antes que fraile y que donde ahora se asienta la Denominación de Origen Utiel-Requena (cerca de su Chiva natal) él ya hizo sus primeros pinitos con el corquete en los viñedos familiares. «Desde chiquitito recuerdo ir a vendimiar a las viñas de mi familia. Lo hacía desde muy pequeño y creo que fue ahí cuando aprendí a tener conciencia de lo que era el vino. Aprendí a disfrutarlo. Es algo indispensable en una comida. Un buen vino salva una mala comida», dijo entre risas.

Y si fue en tierras valencias donde tuvo su primer contacto con el vino aún en forma de uva, fue en el territorio de la Denominación de Origen Rioja en donde ese interés se convirtió en «amor al vino». «Fue gracias a Ángel Santamaría. Él me enseñó a amar el vino», recordó antes de desear que el de ayer fuera un día perfecto con la apertura de la puerta grande de La Ribera que aún se le resiste.

«Ha sido un acto muy entrañable y bonito y para mí es un honor pertenecer a la Cofradía del Vino de Rioja», aseguró Ponce para quien «no es algo difícil ser embajador del Rioja allá donde vaya y defenderlo. Soy un amante del vino de Rioja y me siento muy honrado y halagado», completó.

Ponce, a preguntas de los periodistas, también abordó la cuestión 'antitaurina'. «Todo debe estar fundamentado en el respeto», dijo el matador de toros apelando a que «ese, el de la tolerancia, es el ejemplo y el mensaje que hay que trasladar a la sociedad». Así, el nuevo Cofrade de Mérito de la Cofradía del Vino defendió que «politizar la fiesta de los toros es lo peor que se puede hacer».