La Rioja

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La Alegría dio bocatas de lomo en la Glorieta. :: miguel herreros

'Don Apetito' desayuna en la plaza del Mercado

  • Setas y embuchados abrieron la Semana Gastronómica en medio de un despliegue de degustaciones callejeras

Las fiestas dan hambre. O ganas de comer. Las peñas, que lo saben, están preparadas para solucionarlo. De hecho, ayer, como sucederá hoy, en la plaza del Mercado había ya peñistas a las ocho de la mañana preparando lo que fue luego la primera degustación de la Semana Gastronómica de estas fiestas, dedicada a las setas de la Peña La Simpatía y a los embuchados de la peña La Rondalosa, un menú que otras veces suele ocupar uno de los últimos días de las fiestas pero que esta vez fue el inaugural.

Pertrechados los de La Simpatía con tres grandes planchas, sus bandejas de setas, sus botellas de aceite y otras con 'la poción mágica' (ajo, limón, orégano y otros ingredientes que se guardan en secreto), el evento fue un no parar. Por cierto, que a cuenta de sus 50 años de presencia en la calle, el jueves entregarán por primera vez su galardón 'Simpático del año'.

Sus vecinos de plaza, los de La Rondalosa, hicieron otro tanto, asar y asar en cuatro planchas dispuestas sobre cama de arena... ¿cama de arena? Es la forma de aislar un poco la mesa del calor Intenso que desprenden estos artilugios de cocinar.

Para cuando salieron las primeras raciones, la fila que esperaba ya era notable. Sí, a las once. Igual otros días no, pero en estas fechas, unas raciones de setas y embuchados a media mañana entran divinamente. A medida que avanzaba la mañana, la fila crecía, pero tampoco pasaba nada porque prisa no había. Hasta 2.000 raciones a 2,5 euros repartieron tanto unos como otros.

Por cierto, que quien vaya hoy a la Semana Gastronómica tendrá chorizo y panceta de la Peña Logroño y pinchos morunos de la Aster. Esta cita clásica del calendario mateo dura seis días, hasta el sábado, y este año ha incorporado a una peña más (de las dos nuevas que hay), la de La Uva, que se estrenará en la plaza del Mercado el jueves con un pincho de solomillo.

Pero la posibilidad de degustar se extendió por otros muchos sitios. Sin ir más lejos, en los jardines del Sagasta estuvieron los de la peña La Alegría repartiendo bocatas de lomo a 2 euros, que las familias (o parte de ellas porque no faltaba la que tenía miembros trabajando) se tomaban tranquilamente en las mesitas dispuestas al lado. Además, con el tragantúa colocado allí, las casas regionales y el mercado, la Glorieta terminó de lo más animada.

Y en San Agustín, los de la Peña La Rioja fueron capaces de congregar, entre las estrechuras de un escenario y las de los andamios perpetuos del edificio de Correos, a buen número de vecinos. Lo suyo fueron tostas de paté con boletus. El nombre sonaba atractivo y eso tiene su peso a la hora de llevar vecinos a la fila, pero luego los hechos no desmerecieron, según la opinión de los degustantes.

Hubo más degustaciones por plazas y parques de la ciudad, algunas de ellas incluso en la misma calzada que a diario transitan los vehículos, léase en la avenida de Portugal. Estos días la oferta es tan amplia en la calle, en los bares... Hoy hay sardinas, zapatillas... Buen provecho.