La Rioja

Martillo pilón colorado

/ Fernando Díaz
  • Ezkurdia y Rezusta derrotan a Víctor y Zabaleta a base de castigar al zaguero y evitar el juego eléctrico del delantero de Ezcaray

Lo bueno de esta Feria de Pelota de San Mateo es que cada día tiene su aliciente. Si una tarde sale de malas, la siguiente es capaz de darse la vuelta y convertirse en excepcional. Tras un partido de nones, los aficionados tienen al menos el consuelo de que se pueden acostar con la ilusión de que la jornada posterior cuenta con acicates suficientes como para acudir al Javier Adarraga con el ánimo elevado para disfrutar de una gran fiesta pelotazale.

Por eso, tras el fiasco del domingo, con el insulso estreno del torneo y la victoria sin brillo de Altuna III y Albisu ante Urrutikoetxea y Larunbe, este lunes tocaba volver al frontón logroñés para gozar con el estreno del primer riojano en la feria. A Víctor le ha tocado una pareja para gozar y soñar. Al nervio y la ambición del de Ezcaray le ha tocado combinarse con la pegada y el excepcional estado de forma de Zabaleta en una pareja que sonaba entonada desde el principio.

Pero faltaba saber si el dúo no sufría de pánico escénico en el día del estreno y desafinaba llevado por la ambición y el ansia de vencer. Ezkurdia y Rezusta, quizás la mezcla que menos entusiasmo despertaba en la grada en la presentación del cuadro pero que suple la falta de atractivo mediático con su potencia y solidez, iban a ejercer de jueces en un campeonato en el que el error deja una escasa capacidad de maniobra. Y a fe que lo hicieron... para sentenciar que los azules no alcanzaron la armonía necesaria como para apagar el sonido contundente y redundante del martillo pilón en el que se convirtió la pareja colorada cuando entró en calor.

La afición lo tenía claro. Los suyos eran los azules y, tras calentarse con la aplastante victoria de Arretxe II e Imaz sobre Jaunarena y Urruzola por 18-1 en el primer partido de la tarde, estaba dispuesta a apoyar al delantero riojano y a su partenaire navarro en la zaga hacia el triunfo en el duelo de apertura del Grupo B, en el que también se encuadran Olaizola II y Merino II.

Comenzó el partido muy de cara para los azules, con un Víctor eléctrico en el saque y un Rezusta que se mostraba descolocado en los primeros instantes del duelo, como destemplado por la rapidez con la que habían tenido que saltar a la cancha tras la velocidad con la que se desarrolló el primero de los choques de la tarde. El 0-6 de inicio y la sensación de poderío que ofrecía Zabaleta en los cuartos traseros parecía inclinar el choque hacia el de Ezcaray, al que se le veía con ganas de entrar a por la pelota cuando pasaba por sus dominios, y el zaguero de Etxarren. La contundencia esperada de los colorados ni se veía ni se adivinaba.

Rezusta, tras el desconcierto inicial, comenzó a golpear con contundencia y protagonizó junto con su rival en la zaga un precioso duelo de pegadores que se extendió durante todo el partido. Zabaleta, inabordable y perfecto hasta ese momento, mandó una pelota arriba para que sus rivales se estrenaran en el marcador.

A partir de ese instante, los rojos decidieron poner en práctica hasta las últimas consecuencias la táctica del martillo pilón con Zabaleta. Golpe a golpe, pelotazo a pelotazo, se centraron en castigar al navarro, mientras evitaban que Víctor entrara el partido. Pese a que la ventaja en el marcador era para los azules, las sensaciones habían cambiado y la igualdad pasaba a convertirse en dominio rojo.

Un gran tanto de los azules puso el 4-9. Zabaleta y Víctor se defendieron, tomaron la iniciativa y lograron el punto tras atraer a sus rivales a las cercanías del frontis. La grada se entregaba... los rivales no. Escocidos por ver marchar un punto que parecía suyo, se hicieron fuertes mientras que los que hasta entonces habían controlado la batalla comenzaron a renquear.

Víctor, que no acabó de encontrar sus golpes definitivos durante todo el partido, encadenó tres errores consecutivos a los que acompañaron las primeras muestras de debilidad de Zabaleta. Las grietas se abrían en un cascarón que hasta entonces parecía indestructible. El navarro seguía mostrando vigor y elegancia, pero tanta insistencia desde el lado contrario hacía mella en sus manos. Un parcial de 8-1 daba daba la vuelta al marcador de un sorprendido público. El descanso del 12-10 sentó mejor a los que se habían quedado atrás que a los que asumían el mando, pero ninguno de los dos acababa de hilar fino mientras se sucedían los empates.

Pero Ezkurdia y Rezusta seguían mostrando su disposición a seguir a rajatabla su estrategia. Sólidos, pegadores, contundentes, sumaban sin estridencias y controlaban el duelo pese a las apreturas en el tanteo (18-16).

Víctor intentó entonces apostar por todo o nada. Acierto, error, acierto. Una gran dejada de Ezkurdia ponía la veintena en la saca colorada. Víctor volvió a apostar y, esta vez, volvía a salir cara pese a los intentos de un Rezusta soberbio con su zurda (20-19). El delantero de Ezcaray fallaba después una pelota franca, Ezkurdia no podía devolver a buena el regalo envenenado que el pequeño de los Esteban había arrimado a la pared y un Zabaleta que fue de más a menos puso el punto y final con una pelota que se le cayó en un último error definitivo (22-20).

La cabezonería, firmeza y empeño de los colorados fue demasiado para unos rivales que tuvieron destellos pero les faltó regularidad y estabilidad. El martillo pilón acalló la música que el público quería escuchar de Víctor y Zabaleta.

Este martes, el najerino Untoria se estrena junto a Irribarria ante Urrutikoetxea y Larunbe en la segunda jornada del Grupo A. Antes, se disputa el Elordi-Erostarbe contra Laso-Iturriaga, y cerrará la tercera sesión del torneo el Bengoetxea VI-Aretxabaleta frente a ElezcanoII-Cecilio.

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