La Rioja

Logroño es (muy) heavy

  • Mägo de Oz llena la Plaza del Ayuntamiento con un concierto enérgico de aires folk que hizo disfrutar a la juventud logroñesa

Logroño es heavy. Muy heavy. Porque los heavys son esa raza que quizá no son muy visibles por la calle a diario pero surgen de forma multitudinaria cuando hay un evento como el concierto de Mägo de Oz que abrió anoche la plaza del Ayuntamiento de Logroño. Lleno absoluto. Éxito, aunque sólo sea por la cifra de congregación de público. Y es que los heavys son fieles y apasionados con su música. Aunque realmente no había demasiados heavys en la plaza del Ayuntamiento porque la mayoría del público eran jóvenes, adolescentes, que, como es lógico, se inician en la música con este metal edulcorado y sencillo. Porque la propuesta de Mägo de Oz, aunque potente, no deja de ofrecer canciones con letras que parecen de ‘boy scout’ (‘La rosa de los vientos’: «Si siembras una amistad,/con mimo plántala/y abónala con paciencia./Pódala con la verdad/y transplántala con fe».

Es verdad que algunas de sus señas de identidad, como la utilización de violín, flauta travesera e, incluso, gaita eléctrica, dan un aire distinto a su música, de un estilo ‘folk metal’, pero eso ya lo hacía Celtas Cortos, más suavemente, hace treinta años. Y aunque Mägo de Oz es casi de la misma época, de finales de los 80, no obtuvo verdadera repercusión hasta finales de los 90 y gracias a una canción, ‘Fiesta pagana’, que ayer fue la última que interpretó el grupo. También hay que reconocer lo bueno. Y es que Mägo de Oz inició puntual su concierto. Con estas cosas hay que conformarse ya. Y también ofreció un espectáculo enérgico y vivo, con una puesta en escena llamativa y un escenario colorido con la cabeza de un payaso diabólico de fondo y un batería elevado entre símbolos satánicos.

«¿Dónde están los heavys?», preguntó Zeta, el cantante, al arrancar el concierto. Quizá lo preguntaba realmente al observar que delante tenía a unos jóvenes entregados a la música de la banda desde los primeros acordes, pero pocos heavys adultos, como él. El grupo ofreció largas interpretaciones instrumentales para hacer alarde de su potente base rítmica. La primera parte tuvo fuerza y ritmo, pero la segunda tuvo demasiados parones. El directo duró una hora y tres cuartos, pero en la recta final se dejó pasar el tiempo sin juego, como en un disputado partido de pelota a mano. En la presentación de los nueve músicos de la banda se gastaron más de diez minutos y se hicieron esperar demasiado para hacer un bis casi obligatorio, puesto que aún no había sonado la citada ‘Fiesta pagana’.

"¡Estupendísimo!"

«Esta noche está aquí Mägo de Oz para que os olvidéis de todos los problemas», advirtió Zeta, que cuando no cantaba, sino sólo hablaba, parecía que una ‘voz en off’ invadía la plaza del Ayuntamiento. Después el batería y líder de la banda, Txux di Fellatio, dejó las baquetas a un técnico de sonido y cantó una canción agradeciendo los aplausos con un «Eskerrik asko». Él es un heavy clásico. Y de Bilbao. Y procede del ‘glam metal’, aunque durante la actuación bebiera Aquarius. En cambio, Zeta saltó al escenario vestido de cuero negro, dando color a su vestuario sólo con un chaleco rojo, combinado con el escenario. La cadena colgando de un costado, las gafas oscuras y el guante en la mano izquierda completaron el aspecto de heavy. Porque heavy, realmente, sólo era el vestuario y la puesta en escena de Mägo de Oz.

Txus di Fellatio es un tipo sencillo que afirma vestirse en casa con unas «bermudas y unas chanclas con las que leer cómodamente el periódico». Y en esa sintonía Zeta hablaba de vez en cuando lanzando mensajes positivos que se agradecen pero que parecen más propios de cantantes melódicos, como: «¡Estupendísimo! Hoy toca ser felices». Y letras como la de ‘Vuela alto’, con estrofas como «Podrán todas las flores arrancar/pero a la primavera nunca la podrán matar./Sé la flor más fuerte del jardín./No habrá quien te arranque jamás de mí», no la hubiera conseguido escribir ni Neruda. Luego, como guinda, recitó un poema en el que comparaba «tu cara bonita» con «un sobao pasiego».

El concierto transcurrió con canciones celebradas con botes y bailes folk, es decir, brincos y saltos alegres, como ‘La posada de los muertos’ y ‘Cadaveria’. Pero lo realmente esperado llegó al final, con las canciones más populares de Mägo de Oz. El bis lo abrió ‘La costa del silencio’ y lo cerró, por supuesto, y por fin, ‘Fiesta pagana’, que ya la pedía el público a gritos y fue recibida por una lluvia de confeti, cuando durante todo el directo unas llamaradas de fuego habían dotado de fuerza y agresividad a este heavy adolescente que gustó mucho a la juventud logroñesa.