La Rioja

La calle Laurel se abre camino hasta El Espolón

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Miembros de la familia De la Cruz, ayer en El Espolón. :: díaz uriel

  • El público no falló y, pese a la lluvia, acudió con las mismas ganas a la degustación de la Federación de Peñas de Logroño

Lo que para algunos es el festival del arte culinario en miniatura, para los de aquí es, sin rodeos, una degustación de pinchos y de vino, uno de nuestros grandes tesoros gastronómicos y apuesta segura en los sanmateos, que ayer volvieron a encender los fogones para repartir más de 10.000 raciones. Exitoso resultó otra vez el acto organizado en El Espolón por la Federación de Peñas, que en su VIII edición volvió a apostar sobre seguro con una carta muy 'matea', seguramente no la más adecuada para bajar peso, pero sí la mejor para aguantar las horas de fiesta que quedan por delante.

Por diez euros cada comensal se tenía derecho a una copa y cinco tíckets para elegir ente algunos de los 9 pinchos que ofertaban las peñas: chorizo al vino, setas con jamón, panceta, salchichón asado, preñaos, presa ibérica y queso de cabra con paté... delicias de las que dio buena cuenta la alcaldesa en la visita que realizó por todos los puestos acompañada de los representantes de la corporación municipal y del nuevo presidente de la Federación de Peñas, Juanjo Sánchez, que actuó de perfecto anfitrión durante el recorrido.

Presentes por primera vez se encontraban los de La Uva, cada vez más presentes pese a estar todavía en proceso de integración en la Federación. «Esto es como un noviazgo, antes de incorporarnos oficialmente, debemos estar dos años dándonos a conocer», señalaba el presidente de esta joven peña, Miguel González, que ayer recuperó para la cita gastronómica un clásico con muchos seguidores: el pincho de champiñón, los 'champis'.

El vino corrió por parte de Bodegas Gerardo Viteri (Lanciego), Bodegas Jeva (Huércanos), Sáenz Cabezón (Fuenmayor), Hermanos Fernández Laberna (Laguardia), San Esteban (Murillo) y Vivanco. Esta última al cuarto de hora de empezar la degustación ya había servido 20 botellas de tres cuartos, principalmente tinto, y es que «Logroño es, sin duda, más de tinto», se reafirmaba Daniel Duro mientras servía generosamente las copas en un ambiente festivo animado por la música de las fanfarres, que igual tocaban pasodobles y jotas que 'La Bicicleta' de Shakira.

La cita gastronómica del Espolón comenzó tranquila a las once, pero media hora después el gentío empezó a llegar como una riada hasta formarse largas filas para alcanzar los mostradores de las peñas. A las 12.30 horas la plaza ya rebosaba de gente sin importar la intermitente lluvia que hizo desplegar por primera vez, después de mucho tiempo, los primeros paraguas. Las filas, de punta a punta de la plaza, se cruzaban entre sí, sin quedar muy claro dónde empezaban y dónde terminaban, en un aparente caos que no resultaba tal, pues finalmente como siempre ocurre todos llegaban con éxito a los mostradores de reparto. «Nosotros no cambiamos esto por nada, ni por la playa», afirmaba María Sainz tras dar cuenta de unas apetitosas setas con jamón. Los pinchos volaban y en las planchas no daban a basto. Todo muy rápido. Era el momento culmen de unos preparativos que comienzan tres semanas antes...