La Rioja

Al mal tiempo... buen vermú

Un grupo de amigos de Logroño, con Lucas -el pequeño- al frente, recién llegados a la calle Laurel. :: díaz uriel
Un grupo de amigos de Logroño, con Lucas -el pequeño- al frente, recién llegados a la calle Laurel. :: díaz uriel
  • Cuadrillas, cuadrillas y más cuadrillas... La lluvia, que también se apuntó a la fiesta, no hizo mella en el ánimo ni el ambiente (al menos se intentó)

  • El entorno de la Laurel vive una de sus rondas más largas pese al tiempo

El disparo del cohete anunciador dio lugar a una de las rondas más largas que año tras año se viven en Logroño, con la calle Laurel y su entorno como principal escenario. Cuadrillas, cuadrillas y más cuadrillas comenzaron a recorrer la 'senda', y la lluvia, como ya lo hiciese a las doce cuando estalló la fiesta, también quiso sumarse. No hizo mella en el ánimo ni en el ambiente (al menos se intentó), pese a que había quien aseguraba que «este año parece que está algo más flojo que el pasado».

La calle, pese a todo, se fue llenando según avanzaba la hora del vermú... y es que al mal tiempo, «buena cara y mejor trago», que comentaban en un grupo que lanzaba su particular brindis «por que como mucho chispee». Fotografía tras fotografía era fácilmente comprobable cómo las ganas de fiesta quedaban retratadas. «Un día como hoy debería estar prohibido quedarse en casa... Un día es un día y ni aunque nevase alguien debería resistirse», decían, a la vez que otros echaban de menos haber cogido una chaqueta o incluso el chubasquero.

Bares y restaurantes, preparados para la que se les viene, mantenían el pulso en la que ayer fue parte -y grande- del corazón de la fiesta. Opiniones, eso sí, para todos los gustos. «Es asistir al cohete a la plaza del Ayuntamiento y venirse a la Laurel a tomar unos vinos y unos pinchos», venían a coincidir casi todos. Camisetas, pañuelos... e incluso alguna botella en mano. «Que para eso son fiestas», decía Santi. Y entre medias alguna que otra despedida de soltero aprovechando que el Ebro pasa por Logroño, y ya se sabe lo que pasa...

Nunca, tampoco en sanmateos, llueve al gusto de todos.