La Rioja

Estallido de fiesta con aires de nostalgia

Juan Blanco, Víctor Julian, Óscar Pérez, Mariví Murillo,  Domingo Mendi, Adolfo San Martín y Soraya Ventosa. :: S.T.
Juan Blanco, Víctor Julian, Óscar Pérez, Mariví Murillo, Domingo Mendi, Adolfo San Martín y Soraya Ventosa. :: S.T.
  • Representantes políticos, sociales y culturales brindaron por las fiestas mateas en la antesala de la Alcaldía

Logroño. Los actos periódicos y repetitivos son -por serlo- difícilmente creativos. Así que el cohete anunciador de San Mateo 2016 sonó como siempre. Detrás de una fórmula que difícilmente puede ser original de no ser cantada («Logroñesas, logroñeses. ta ta ta ta. viva San Mateo, Viva Logroño») vino el clamor de la muchedumbre, esta vez más respetuosa y educada que otras veces. O sea que el pueblo, la numerosa parte del pueblo que acudió ayer a mostrar públicamente sus ganas de jolgorio rompió los moldes de una alegría espontánea que en algún instante llegó al desafuero.

Telegráficamente: «Disparo cohete masivo y limpio. STOP. Estruendoso y colorido. STOP. Esto empieza bien. STOP». Eso sí, en esta ocasión vio el cronista un fondo de nostalgia en el programa por una exposición de carteles de las fiestas, desde la primera, en 1957, amén de una invitación asamblearia a todos los Vendimiadores que en el tiempo han sido. (No se dice aquí Vendimiadores y Vendimiadoras por cuanto el género es irrelevante cuando el contexto no obliga a distinguir sexos. Aunque esto es harina de otro costal).

Así que con el interior del Ayuntamiento rebosante de representantes socioculturales y fuerzas más que vivas de la política, se brindó por una feliz y alegre semana. Cerca de los Vendimiadores vigentes, Jesús Javier González y Leire Calvo, vimos, aunque había muchos más, a sus predecesores Óscar Fernández, vendimiador del 2011 y a Beatriz Bezares, de 1999. Naturalmente que no faltaron los de casi siempre. Teresa Hernández, Julio Revuelta, Begoña Martínez Arregui, Conrado Escobar -que entró al Ayuntamiento con el presidente de todos los riojanos, José Ignacio Ceniceros-; Roberto Mazo, que lo hizo con Luis López de Alda, un alavés amigo suyo; Rubén Antoñanzas, con María Chinchetru; José Luis Pérez Pastor, Emilio Lasanta, Nerea Bartolomé y Emilio del Río, que está en Madrid «en la pelea», según nos dijo. En ese momento debía ir viento en popa la feliz movida juvenil que se había encandilado un par de horas antes con un metódico y fino botellón en los jardines del Instituto Sagasta. Pocos minutos después del estallido del cohete el director general para la Innovación del Gobierno de La Rioja, Julio Herreros, se fue a repartir paella en la Plaza de San Agustín con la Casa de la Comunidad Valenciana. Pero la fiesta continuó bajo el techado del 'excelentísimo'. Cuca Gamarra, Eugenio de La Riva, José Francisco Hernández Santamaría, Ángel Sáinz, Jesús Ruiz Tutor, Miguel Sáinz, Javier Erro, que había llegado con Ignacio Blanco y ciento más. Un dinámico grupo de jóvenes formado por Eduardo del Val, Martina Martínez, Teresa del Val, María Martínez y Ana Jiménez, de Nuevas Generaciones del Partido Popular, apenas se movieron del enclave inicial. No lejos de ellos saludamos al diputado Francisco Ocón, quien departía con Nuria del Río y con Raquel Recio. También 'chocamos la mano' al nuevo y prometedor presidente de la Peña Rondalosa, José Manuel Sáez, y a Santos Presa. Todos los abrazos que vimos parecían efusivos. Marta Ramírez, con un vestido de gasa verde de grácil plisado y medias de malla cumplía su trabajo como siempre. O mejor. Con festivo semblante, Paloma Corres y Pilar Montes. Juntos, Vicente Domínguez y su hija Ana. Ángel Ruiz estuvo todo el tiempo con su amigo el médico Víctor Rubio. No faltó Carlos Cuevas. Isidro Carbonero acudió con su mujer, Begoña Mendía. Juan Bernabé solo. No se escapan del elenco ni Víctor Pascual ni César Luena. Tampoco Julia Sáenz de Buruaga, Juan Prior y Rodolfo Rubio. O sea, un mogollón para un brindis pintado de alegría. Pero la nómina era tan extensa que no caben todos en este papel. Es lo que hay y felices fiestas.